Domingo VI de Pascua
Por: Rocio Novo. IS Hijas de la Natividad de María. A Coruña
Textos Litúrgicos:
Hch 8,5-8.14-17
Sal 65
1Pe 3, 15-18
Jn 14, 15-21
“Ser Buena Noticia:
Ver y Vivir Como Resucitados”
En este tiempo se nos recuerda que la Pascua es el paso de Dios por nuestra vida, pero muchas veces no sabemos, no queremos o no podemos verlo… la Palabra de Dios que se nos regala en este domingo nos muestra cómo Jesús Resucitado se hace presente no de una forma espectacular, sino a través de instrumentos sencillos, de pequeños signos (una palabra, un gesto, una circunstancia, un acontecimiento, un café compartido…) y se produce un efecto nuevo en aquel que VE: María Magadalena al verle, corre a comunicarlo, Juan cuando entra en el sepulcro “vio y creyó”, los doce cuando se les aparece se llenan de alegría y paz, los dos de Emaús al verlo y reconocerlo vuelven a casa y lo anuncian… ALEGRÍA, GOZO, PAZ, ESPERANZA, VALENTÍA… ¿Y tú que efectos de la Resurrección percibes?
En el proceso/recorrido de la Pascua celebramos la Resurrección de Jesús y nos preparamos para la venida del Espíritu Santo. ¿Cómo nos preparamos? La primera lectura nos da las claves:
- Escuchar la Palabra de Dios.
- Orar en comunidad por otros y con otros. (El poder de la intercesión)
- Estar abiertos a recibir el Espíritu.
Jesús no sólo nos ofrece una vida nueva, sino su misma Vida: “entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros” y el Espíritu: “Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. Lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros”.
San Ireneo explica esta comunión trinitaria, que leemos en el Evangelio de San Juan, de una forma muy bella, lo denomina LAS DOS MANOS DE DIOS: “El Padre actúa por medio de sus dos manos: el Verbo (el Hijo) y el Espíritu Santo. Las dos manos son iguales en fuerza y valor. Las dos manos actúan conjuntamente. No son idénticas. Cada una produce una acción diferente, pero las dos se complementan y de ellas se produce un resultado final”. Podríamos continuar tan hermosa imagen colocando entre esas dos manos un corazón, pues el que está en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu, “será amado por el Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él”. La victoria del Resucitado es el Amor.
Jesús nos invita hoy a poner nuestro corazón de barro entre estas “dos manos de Dios” para que seamos buena noticia que veamos, vivamos y amemos.
“Id y abrirán los ojos, escucharán vuestra voz, seréis medicina, seréis luz” (Venerable Baltasar Pardal Vidal).

