Una persona anónima… muy querida

Por:  Sobrinos de Nati del Peso

EL 7 de enero de 2012, nuestra compañera, Nati del Peso nos dejó para pasar a la VIDA. Sus sobrinos escribieron esta reseña de ella desde el corazón. 

En esta vida siempre sabemos de la vida y milagros de las personas que son famosas, ya sean artistas, escritores, deportistas, economistas…

Pero de las personas anónimas nunca o casi nunca sabemos nada.

Se llamaba Natividad del Peso García.

Nació en Navalmoral de la Sierra, provincia de Ávila un 31 de Diciembre de 1922, en el seno de una familia humilde.

Eran 5 hermanos vivos, perdiendo a su padre siendo ella muy pequeña. Pasaron una guerra larga y dura, la Guerra Civil Española (1936-1939).

Siendo muy niña ya tenía que trabajar, después como muchas jóvenes fue a Madrid a buscarse la vida. Vida que no fue fácil.

Un día, después que su madre falleciera, emigró a Ginebra. Allí contactó de alguna manera con lo que sería su futuro. Su vida: el Instituto Secular “Vita et Pax”. Ingresó en él, y después de un tiempo hizo los Votos. Había cumplido su primer objetivo, ser útil al prójimo.

Consiguió ir a la misión de Ruanda. Cuando llegó allí, ella junto con otras compañeras, en el año 1970, no había nada. Partieron de cero.

Nati no tenía estudios, pero eso no fue impedimento para realizar su misión. Formó un taller de costura, y no le importó enseñar a sembrar y cultivar la tierra y hasta enseñar cosas de carpintería. En fin… que hizo de todo, siempre con el ánimo de ayudar a los demás enseñando lo que ella sabía y haciendo lo que podía.

Cuando la guerra de Ruanda, fue repatriada a España junto con dos compañeras. De las que quedaron en Ruanda, algunas fueron asesinadas por los insurgentes. Eran compañeras con las que había trabajado codo con codo, fue un duro golpe para Nati. Sin embargo, no fue obstáculo para después volver en primera persona a los campos de refugiados para ver lo que allí había pasado y estar con los que allí habían quedado.

Y una vez más… volvió a España. Nunca se desvinculó de lo que había sido SU VIDA durante tantos años. Su corazón, de alguna manera, seguía allí.

El día 7 de Enero de 2012, su corazón dijo basta. No ha podido más. Se ha marchado como vivió: con una gran humildad. Y dejándonos a todos los que la queremos una herencia maravillosa.

Su enorme cariño y humildad.

Este es el epílogo de una vida anónima que como muchas otras pasa de puntillas y sólo lo sabemos los que la conocíamos y queríamos.

 

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