Pregón Pascual 2018

PREGÓN PASCUAL 2018

Por: Auxiliadora Fernández Fernández. Mujeres y Teología de Ciudad Real

Descargar (PREGÓN-PASCUAL-2018.pdf, PDF, 31KB)

 

Vivir la Resurrección

Domingo XXXII del TO, ciclo C

Por: Concepción Ruiz Rodríguez. Mujeres y Teología de Ciudad Real.

Las lecturas de este domingo nos hablan de la Resurrección:

La lectura del 2º libro de los Macabeos  destaca cómo los muchachos que mueren inocentemente, que son martirizados, alcanzarán la resurrección. En estos textos ya se considera la resurrección como una dicha, como un espacio liberador, de felicidad plena. Como la recompensa al sufrimiento humano.

San Pablo en la 2ª carta a los Tesalonicenses muestra a Dios como Padre amoroso proveedor de consuelo y esperanza eterna.

En el evangelio de S. Lucas, los Saduceos (grupo formado por jefes de sacerdotes, senadores y ancianos notables, que no creían en la resurrección) plantean a Jesús una cuestión sobre la resurrección. Él responde que la vida después de la muerte no es comparable con la vida terrenal, por tanto, no podemos emplear los criterios terrenales para entenderla. Recurre a Moisés para afirmar que “…DIOS NO ES UN DIOS DE MUERTOS SINO DE VIVOS…”

En ocasiones, nos tomamos esto de la Vida Eterna como una carrera de fondo: salvar obstáculos, alcanzar metas, hacer promesas,… convirtiéndose todo ello en una carga pesada, para alcanzar la otra vida.  Al igual que conquistamos: el trabajo, el sustento, un techo, los afectos, … También queremos tener garantizada la salvación. Todas son seguridades  muy lícitas, pero… seguridades.

Prefiero acoger la resurrección desde el Dios que me habita. No necesito hacer méritos para conseguir su aprecio y aceptación. Soy su hija, me ama como soy, estoy salvada por Él. Sólo tengo que buscar dentro de mí. Escuchar el corazón, dejar que su palabra me ilumine, fortalecer el espíritu con el alimento de la Eucaristía, recibir su fuerza, el aliento de su Espíritu para llevar humanidad y vida, esperanza y ternura donde hay desolación, pobreza y muerte.

Se trata de hacer creíble la resurrección en un mundo de muerte y sufrimiento.  Si Dios es un Dios de vivos, donde habita Dios florece la vida, la paz, la esperanza. Cuando nos sentimos habitadas por Él nuestras vidas son plenas, vivimos el don de Dios, el amor. Gastamos nuestras vidas acompañando, sufriendo y levantando situaciones de muerte.  Entonces saboreamos en  pequeñas dosis lo que será la felicidad futura, la resurrección, que no es otra cosa que vencer la muerte con la VIDA.

Se trata de vivir como personas resucitadas. Mujeres y hombres de esperanza. Que hemos experimentado la misericordia de Dios en nuestras vidas y no tenemos más remedio que transmitir esta misericordia a los demás, desde las situaciones concretas de cada una.  “Las mujeres corrieron a contar a los demás que habían visto al Señor resucitado”.

¡Corramos nosotras también a anunciar, compartir, arriesgar y gastar nuestras vidas como testigos de la Resurrección!

Creo en la resurrección

Domingo 32º del T.O. Ciclo C

Por: Cecilia Pérez. Vita et Pax. Valencia.

Casi a punto de cerrar un año litúrgico,  tiempo de balances, la Palabra de Dios nos posiciona primeramente junto al coraje de una madre y siete jóvenes judíos que no ceden ante quien intenta quebrantar una fe que alienta y fortalece su esperanza en la resurrección y vida eterna.

Esto me lleva a una primera reflexión: En la calidad de nuestra fe nos jugamos La Vida. ¿Es don y/o conquista? Es confianza.

Y, como siempre, Pablo, me conforta con su seguridad. Nos dice El Señor que es fiel os dará fuerzas… que él dirija vuestro corazón para que améis a Dios y esperéis en Cristo.

Y la segunda reflexión gira alrededor de la fidelidad de Dios: Él es el fiel y nuestra fidelidad es dependiente de la suya.

El plato fuerte de esta Palabra de hoy es Jesús frente a los saduceos, aristócratas de la sociedad civil y religiosa y colaboracionistas del poder opresor extranjero que les permitía ocupar los cargos públicos más importantes, aunque en esta época se habían  mermado mucho sus privilegios.

A la hora de querer enfrentar su falta de fe en la resurrección, es decir en la inmortalidad del alma y todo tipo de vida después de la muerte, a quienes opinan lo contrario, y con el valor añadido de debatirlo con Jesús metiéndole un dedo en el ojo, ¡menuda historieta fabulan!

La verdad es que ella me desconcierta. Pero bueno, esto no es el meollo sino la anécdota pues lo sustancial es lo que Jesús plantea, saliéndose por la tangente ante tanta ida y venida, y es que habrá otra realidad muy distinta a la que vivimos y compartimos en esta vida donde nos regimos por normas y leyes finitas y humanas, aunque para  nosotros, creyentes, trascendidas por la presencia e intervención de Dios.

Y siguiendo con el meollo de lo que esta escena y conversación me sugiere veo importante trasladar este saduceísmo judío al que pudiéramos llamar saduceísmo cristiano que opera en nuestros días donde muchos cristianos, por bautismo y conveniencia o costumbre, no creen en la vida eterna. Donde el nombre de cristiano se intenta compatibilizar con el de poderoso, injusto o corrupto, donde esa vida en Dios preocupa tan poco y sí el disfrute inmediato aunque efímero y carente de toda garantía de felicidad.

Jesús les y nos dice que la resurrección es otra vida, no es prolongación o continuación de ésta, es vida plena en Dios porque Dios es Vida. “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

Testimonio bravo el de Jesús en su época donde las propias castas religiosas tenían en este tema una piedra de tropezar para enzarzarse unos con otros.

Testimonio bravo, también, el que hoy se nos pide a los cristianos, como a los que nos han precedido se les pidió y del que la Iglesia seguirá dando testimonio.

Testimonio que nos hace plantearnos lo nuclear de nuestra fe en el Dios de la Vida.

He aquí mi tercera reflexión: Debemos ponernos en guardia no sólo ante nuestra posible incoherencia farisaica sino ante este materialismo furioso y destructivo que pone el dinero por encima de Dios, relativizando esa realidad futura que se nos ofrece, de la que Jesús es primicia.

Me gusta repetirme esto que el Salmo nos dice “yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío, inclina el oído y escucha mis palabras”

Para entonces proclamar: creo en la resurrección, pero aumenta mi fe.

Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí. ACEPTAR
Aviso de cookies