Buena Noticia para el mundo

Santísima Trinidad. Ciclo B

Por: M.Carmen Martín Gavillero. Vita et Pax. Ciudad Real

“No diré nada que no sepa por experiencia” es una frase de Teresa de Jesús, que he tenido muy presente al hacer este comentario que, dicho sea de paso, siempre me incomoda cuando me toca en  esta fiesta. Hablar hoy de nuestra fe en un Dios trinitario pareciera un trabajo de paleontóloga, un acercamiento a esos peculiares fósiles vivientes que todavía caminamos sobre la tierra: especies raras, en vías de extinción. Incluso los términos, “Dios trinitario”, mezclados con otros de más actualidad como iPad, selfie, whatsapp… parecen de épocas remotas.

No es fácil, lo reconozco, pero más allá de cómo expliquemos el Misterio de la Trinidad, lo que sí podemos afirmar, desde la experiencia, es que el Dios en quien creemos y que late en el interior de ese Misterio es Comunión. Esta experiencia conecta directamente con la de los cristianos y cristianas del siglo I, de la que nos da cuenta San Pablo: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean siempre con vosotros” (2Cor 13,13). Y esto es una Buena Noticia para el mundo. Un mundo en donde crece la incomunicación, la soledad, el aislamiento, el anonimato, la vulnerabilidad, la frialdad, el pragmatismo en las relaciones…

La fe cristiana en un Dios trinitario proviene de una experiencia religiosa anterior a la explicación de cómo un solo Dios puede ser Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los cristianos no creemos en tres dioses, sino en uno solo, en una comunión de amor desbordante y gratuito que envuelve el mundo de compasión. Creemos que el Dios Vivo que se ha dado a conocer a través de Jesús y del Espíritu es Amor incondicional que abraza el universo entero y que actúa para salvar. En el fondo, es como decir “Dios es amor” (1 Jn 4,16).

Así nos lo mostró Jesús al predicar el Reino de Dios. El Reino de Dios establece un nuevo tipo de comunidad donde quedan incluidos “los más pequeños” de los hermanos y hermanas, donde la mujer samaritana, el recaudador de impuestos y el leproso se encuentran en su casa. En esta comunidad, el egoísmo es vedado a la luz del estilo desinteresado de Dios; hombre y mujer son compañeros de camino en pie de igualdad, al igual que lo son los judíos y los griegos. El objetivo lo constituyen la justicia, la paz y el bienestar de todas las criaturas…

Como creyentes no podemos desvincular lo que creemos de lo que hacemos, si creemos en un Dios Comunión, hacemos comunión. Nos acercamos a este mundo como la comunidad trinitaria de Dios se acercó a nosotras y nosotros en Jesús. Una comunidad firme para combatir a todas las fuerzas que destruyen la vida de las personas y las esperanzas de los pecadores, una comunidad que rechaza la relaciones jerárquicas de la sociedad e Iglesia patriarcal, una comunidad expuesta al diálogo con otras tradiciones religiosas y otros pueblos y culturas, una comunidad que vive y anuncia la utopía del Reino de Dios aquí y ahora…

La fiesta de hoy nos invita al compromiso y también a la mística, a hacer la experiencia de Dios trinidad: no un Dios concebido como un monarca aislado, o como una tríada de personas encerradas en sí, ni un Dios que observa desde la distancia de forma imparcial y descomprometido, ni un Dios que necesita ser convencido para que cuide de sus criaturas…: un Dios así no existe. Ese es un falso Dios, una fantasía ajena a la experiencia cristiana de la salvación. Creemos que “Dios es Amor”, relacionado con el mundo en un triple modo de comunión. Asimilar esta verdad nos permite hacer acopio de nuevas energías para imaginar el mundo de una manera más bondadosa.

Allí donde se regala una caricia, se cuida la luz de la cocina, se da un vaso de agua fresca, se ofrece un libro a una niña deseosa de aprender… allí la comunidad humana y la tierra reflejan, en fragmentos, el rostro del Dios trinitario. Sostenidas por “la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo”, nos comprometemos con un futuro desbordante de Vida y de Paz que incluya a todos los pueblos, culturas, naciones… a todas las criaturas de la tierra.

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