Canto de esperanza

Canto de esperanza

Fiesta del Bautismo del Señor. Ciclo C

Por: Maite Menor Esteve. Vita et Pax. Guatemala.

Las lecturas de este domingo son un canto a la esperanza en medio del mundo en que vivimos lleno de injusticias, sufrimientos, egoísmos y discriminación por religión, raza, condición social, color de piel, orientación sexual, etc. El profeta Isaías nos anuncia al Mesías, al elegido para mostrarnos el verdadero rostro de Dios, lo que Él quiere para toda la humanidad. La lectura y reflexión, si somos honestas y honestos, nos interpelará y nos hará preguntarnos ¿cómo actuamos en nuestra cotidianidad? ¿Es el derecho y la justicia de las personas, en cualquier parte del planeta, lo que nos mueve en nuestras decisiones pequeñas o grandes? ¿Realmente ponemos nuestro esfuerzo por implantar el derecho en la tierra y unas leyes justas para todos los seres humanos? ¿O solo nos preocupamos de “los nuestros” y todos los demás que vean lo que hacen? En la elección de nuestros gobernantes ¿tenemos en cuenta cuáles gobernarán con mayor justicia para todos? ¿Es la justicia lo que más nos preocupa? Solo tenemos que mirar nuestro mundo, a los gobernantes de turno, los dramas de tantos millones de seres humanos que sufren porque ni siquiera se cumple el derecho internacional con ellos, como con los refugiados, todos aquellos que huyen de la guerra, guerras que crean y mantienen los que se enriquecen a costa de la vida de los seres humanos.

Acabamos de pasar las elecciones generales en España y ¿qué es lo que están demostrando los políticos? ¿Es la justicia para todos lo que buscan o es el poder por encima de todo, para seguir enriqueciéndose a costa de los recortes sociales de la inmensa mayoría, beneficiando a los que ya tienen mucho y son cada vez más ricos?

El profeta anuncia que el Mesías ha sido elegido para ser luz de las naciones, para que abra los ojos de los ciegos y saque a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas. ¿De qué manera nos ayudamos a abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor para salir de la ceguera en la que vivimos? Si dejamos que nos cale esta palabra, tal vez sintamos una llamada a involucrarnos en esta tarea de liberación de todos los oprimidos, los de cerca y los de lejos.

En el evangelio, Lucas nos relata el bautismo de Jesús. Jesús se mezcla con todos los que van a bautizarse, como uno más, sin privilegios de ningún tipo. Y es ahí donde ocurre la gran manifestación de Dios. Una escena sobrecogedora llena de simbolismo y significado: se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre Jesús, en forma de paloma, y se oyó una voz que decía: Tú eres mi hijo, el amado, el predilecto. Dios anticipa y confirma la acción y vida de Jesús, así es como Él quiere que actuemos y vivamos, haciendo lo que Jesús hizo, liberar, anunciar que Dios quiere otro mundo, denunciar las injusticias, marginaciones y opresiones, trabajar porque se respete la dignidad de todas las personas, poner nuestro granito de arena para que crezcamos en humanidad. Y si vivimos así, tal vez tengamos la experiencia de sentirnos hijos e hijas amadas de Dios.

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