El Espíritu de las Bienaventuranzas

El Espíritu de las Bienaventuranzas

Por: D. Cornelio Urtasun

1. YA TENEMOS LA FELICIDAD DEL EVANGELIO

Jesucristo la ha establecido. ¿Por dónde acceder a ella?. ¿Será la felicidad del Evangelio un nuevo suplicio de Tántalo: un eterno tener a flor de labios el agua y morirnos irremisiblemente de sed?. Jesucristo, no solamente nos trajo el tesoro, sino que puso a nuestra disposición el camino para alcanzarlo. Es el que el Concilio llama el Espíritu de las Bienaventuranzas.

2. EL ESPIRITU DE LAS BIENAVENTURANZAS

Los consagrados y la transformación del mundo por el Espíritu de las Bienaventuranzas (L.G. 31). Los seglares deben transfundir en el mundo el Espíritu de las Bienaventuranzas (L.G.38; A.A. 4; G.S.72).

3. LA PALABRA DE JESÚS

El sermón de la montaña (Mt 5, 1-12; Lc 6,20-23). No sólo proclamó y presentó la felicidad del Evangelio, sino que la hizo accesible a todos los hombres, a todas las mentalidades, a todas las posibilidades. El vaticinio del Profeta Isaías 55, 1-3 “los que no tenéis plata, comprad y comed”. Se comprende la emoción casi infinita de la gente que escuchaba y veía actuar a Jesucristo. El eterno anhelo de FELICIDAD, se veía al alcance de las manos, en la felicidad del Evangelio, felicidad a la que se accedía no desde fuera, sino desde dentro. No dependía de lo que uno tuviera sino de lo que uno fuera. Y lo más grande: tenía al alcance de la manos, al REALIZADOR: la ENCARNACION VIVIENTE de esa FELICIDAD.

4. LOS COMPONENTES DEL ESPIRITU DE LAS BIENAVENTURANZAS

Pobreza, mansedumbre, dolor, hambre y sed de justicia, misericordia, limpieza de corazón, paz, persecución.

5. POBRES 

¿Quién es pobre?. ¿Qué es la pobreza?. ¿En qué consiste vivir la pobreza?. ¿Quiénes son los que entran dentro de esa felicidad promulgada por Jesucristo a los pobres?. Yo me confieso incapaz de hacer una elucubración teórica. He preferido ir a lo concreto: sobre todo, AL CONCRETO, a la persona de Jesucristo pobre. ¿Cómo entendió, cómo practicó, la pobreza Jesucristo?. Creo que es por ahí donde debe venir la solución para éste y para los otros problemas… Nació y murió pobre. Vivió austeramente pobre. Viajó a lo pobre, salvo en su entrada en Jerusalén. Vivió y se comportó con una libertad total, para vivir en la pobreza más radical, sin el menor inconveniente para alternar, tantísimas veces, con la gente rica: Nicodemo, Mateo y sus compinches, Simón el leproso, Zaqueo, Betania. Jesucristo nunca fue a sacar tajada. Siempre fue a DAR más: ¡A DARSE!. “El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza…” (Mt 8,20). Nuestra pobreza, la manifiesta nuestras obras. El desprendimiento del corazón. ¡El corazón…! “Dónde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mt 6,21). El tiempo, la disponibilidad.

6. LOS MANSOS 

Hoy preocupa poco la mansedumbre. Se considera factor de poca categoría. Hoy impera la violencia, la destemplanza, los malos modos, la cara fosca y hasta la mala educación. Jesucristo no encontró mejor ambiente. Con todo, teóricamente, planteó con tremenda decisión su criterio: Mt 5, 38-42 “Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente. Pues yo os digo que no opongáis resistencia al malvado…” Se presentó como “MANSO Y HUMILDE” (Mt 11,29). A la hora de la verdad, en el prendimiento, ante Pilato, en la corona y crucifixión, en el ultraje de la cruz, mostró la solidez de sus convicciones: que era el MANSO: la oveja llevada al matadero y que la mansedumbre es la manifestación de la grandeza y fortaleza de los héroes.

7. LOS QUE LLORAN

Las lágrimas siempre han sido símbolo del dolor, del sufrimiento, del penar. Desde que el pecado entró en el mundo, ya no se han marchado las lágrimas de los hijos de los hombres. El misterio del dolor. ¿Por qué sufre tanta gente?. ¿Por qué sufre tanto, tantísima gente? Sobre todo la gente inocente, los niños… El grito y la protesta de Simón Wishenthal, en la muerte de los niños. Es el dolor que redime, que repara, que quita el pecado del mundo… QUE DA FELICIDAD. Lágrimas de Jesús: sobre la ciudad, sobre Lázaro muerto, Getsemaní … Lágrimas de dolor: lágrimas del Corazón de Jesucristo: Judas: prendimiento (Mt 26,49), suicidio de Judas (Mt 27,5.) Pedro: irresponsabilidad (Mt 26,40), negación (Lc 22, 52-64). Fuga de todos, abandono (Mt 26,59)

8. HAMBRE Y SED DE JUSTICIA

Jesucristo padeció hambre y sed materiales. Las espigas arrancadas en sábado. Ante la higuera, ante el pozo. Pero él mismo habló de otra hambre y de otra sed. Devorado por el celo de la casa de Dios (Jn 2, 17). “¡Tengo sed!” (Jn 19,28). En Juan 7, 37 proclamó otra sed, de la cual ya había hablado a la samaritana. Y en el sermón del PAN de VIDA habló Jesucristo del hambre y de la sed del espíritu. (Jn 6,34). Aquí llama felices a los hambrientos y sedientos de justicia. Hay quien piensa que una por una, la justicia social, la conmutativa, la distributiva… no son la base de la FELICIDAD DEL EVANGERLIO, NO SON EL ALMA DEL ESPÍRITU DE LAS BIENVANTURANZAS: apunta más alto, llega más hondo… Es el árbol de donde vienen los frutos de toda JUSTICIA.

9. MISERICORDIOSOS 

La formulación es clara felices los misericordiosos. En aquella sociedad del ojo por ojo… chocó. Por todas las cosas que se pudieron decir de Jesucristo Misericordioso, sirva la parábola del Padre Misericordioso, (Lc 15, 11-32) en el orden de los principios. Donde se autorretrató. Y en la práctica, la conducta de Jesucristo con el buen ladrón. “Dad y se os dará…”. “Seréis medidos con la medida que midáis”

  1. LIMPIOS DE CORAZÓN

La identificación que hemos hecho de limpieza de corazón con castidad es un criterio miope y empobrecedor. De Jesucristo nunca se pudo decir nada, a pesar de sus defensas de las prostitutas y los ladrones. Los discípulos sorprendidos de que hablara con una mujer… (Jn 4, 27). El Corazón limpio del Buen Jesús que amó a todos, a todas, en todo momento, hasta el extremo, pero no se pegó a nada, a nadie, ni se aprovechó, ni manipuló a nadie. ¡FUE UN CORAZON LIMPIO!.

11. PAZ

Elogiada cálidamente por el Señor y característica propia de los hijos de Dios (Mt 5,9). Esa fue la tarea de Jesucristo: TRAER AL MUNDO LA PAZ (Lc 2, 14). Nacido Jesús bajo el signo de la PAZ, SE DESPIDIÓ DANDO LA PAZ, pero no una paz como la da el mundo (Jn 14, 27) . A los suyos los quiere generadores de PAZ: “al entrar en la casa saludarla con el signo de la PAZ…” (Mt 10, 12-13). La PAZ “recibida gratis, debe ser dada gratis” (Mt 10, 8). Obtenida la PAZ con Dios, por nuestro Señor Jesucristo (Rm 5, 1) debemos hacer nuestra la alabanza del Profeta, recogida por San Pablo: “¡Cuán hermosos los pies de los que evangelizan la PAZ…!” (Rom 10,15). “En lo posible y en cuanto de vosotros dependa vivir en PAZ con todos los hombres” (Rom 12,14-21). Preocupados por vivir “de una manera digna la vocación a la que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia. Soportándoos unos a otros por Amor, poniendo empeño en conservar la UNIDAD DEL ESPIRITU, EN EL VINCULO DE LA PAZ” (Ef 4, 1-4). Por lo tanto… “E S F O R Z A O S por ser hallados en PAZ ANTE EL, sin mancilla y sin tacha”. (2 de Pd 3, 14)

12. PERSEGUIDOS POR LA JUSTICIA 

Ya hemos visto en el número 8 quiénes son los incluidos en esta categoría de Bienaventurados, por vivir a tope el espíritu de las Bienaventuranzas. El Maestro hizo la glosa (Mt 5,11-12) “Llegará un tiempo en que quien os mate, piense ofrecer obsequio a Dios” (Jn 16, 2). Todo comentario palidece ante la aventura de Jesucristo. Bajado del Padre, por amar al mundo y al hombre (Jn 3,16-17), pasaba la vida haciendo el bien (Hch 10,38), amando a los hombres hasta el extremo y los hombres le propinamos la ignominia de la cruz.

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