El Sufrimiento Humano y el Mensaje Liberador de Jesús
V Domingo TO.
Por: Josefina Oller VidalVita et Pax. Guatemala

El Sufrimiento Humano y el Mensaje Liberador de Jesús

El Sufrimiento Humano y el Mensaje Liberador de Jesús
V Domingo TO.
Por: Josefina Oller VidalVita et Pax. Guatemala

El Sufrimiento Humano y el Mensaje Liberador de Jesús

Textos Litúrgicos:

Job 7, 1-4.6-7
Sal 146
1Cor 9, 16.19.22-23
Mc 1, 29-39

El Sufrimiento Humano y el Mensaje Liberador de Jesús. Rápidamente en estos primeros domingos del T.O., nos introducimos en el Evangelio de Marcos, el más corto, sencillo y concreto.  El evangelista nos propone hoy seguir de cerca una de las intensas jornadas de Jesús.

Breve reflexión de la primera lectura.

Pero antes de empezar ese seguimiento, se impone una breve reflexión alrededor de la primera lectura la cual nos sitúa ante el drama del sufrimiento, un tema inagotable de todos los tiempos y en todos los lugares, y que suscita en la mente tantos enfoques y en el corazón tan variadas reacciones. Job es el modelo de las personas que sufren de muchas y muy variadas maneras, objetivamente muchos, muchísimos, de forma subjetiva otros.

El dolor de Job reúne en sí tres situaciones: la primera, todas las desgracias que le suceden, una tras otra, en sus bienes, en su familia, en su mismo cuerpo; en segundo lugar, la falta de solidaridad de la esposa y los amigos  le  aumenta la soledad y le hace experimentar el abandono; por último, la sensación de que Dios está callado y ausente. Job es paradigma de todas las situaciones sufrientes de nuestro mundo: hay millones de seres humanos que pasan hambre y mueren por ello; hay enfermedades de todo tipo, conocidas y desconocidas; existe una  inmensa cantidad de personas que buscan mejorar su vida emigrando en condiciones deplorables; en “las amazonias”, hay enormes injusticias, hay actualmente pandemia mundial.

Portavoz de las grandes y profundas preguntas existenciales

Job en su estado depresivo se hace portavoz de todos los que se hacen las grandes y profundas preguntas existenciales: ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿será que hay perspectivas de futuro en estas circunstancias? ¿Cuándo terminará el sufrimiento? ¿Se puede tener esperanza? ¿Dónde está Dios? No hay duda de que la actual situación que estamos viviendo nos ha hecho conscientes de nuestra superficialidad  y nos está conduciendo  hacia nuestro interior para encontrar respuestas y provocar cambios vitales.

Y hoy cabal y oportunamente nos pone el evangelio ante una intensa jornada de Jesús en Galilea. El mundo que se encontró Él, es el mismo que vivimos actualmente, es el mundo de todos los tiempos: hay en él opresión, hay leyes sociales injustas, se ensalza a los ricos, se ignora a los pobres, se margina… En este mundo, Jesús viene a dar la BUENA NOTICIA.

Después de ser bautizado y haber tenido la experiencia de desierto, se pone diligentemente manos a la obra. Lo encontramos el sábado saliendo de la Sinagoga donde ha liberado a un hombre poseído por un espíritu inmundo. Se va a casa de Pedro porque le han comunicado que su suegra está enferma. En seguida entra en la casa sin pensar si es bien visto o no. Con toda libertad toma de la mano a la mujer, la  levanta  y la fiebre desaparece. Inmediatamente ella se pone a servir.

(¿Será la suegra de Pedro una de las primerísimas discípulas? Podría ser porque Jesús en sus actuaciones va siempre más allá: es condición del discípulo, de la discípula, el servicio, podría haber sido una llamada para esta mujer).

Ante el sufrimiento humano, Jesús tiene una sensibilidad extraordinaria. No habla, no hace grandes discursos, no escribe ni una línea, observa, está dentro de la vida, se compadece y  ACTÚA, es la misericordia en acción.  A la gente aislada de los demás por sus enfermedades, esclavizada por los demonios, que siente el rechazo a su alrededor, le devuelve la vida, la integra en la sociedad, restaura su cuerpo curando y su espíritu perdonando.  Lo tiene claro, su misión es liberar a las personas de lo que les aflige y angustia. “Pasa haciendo el bien”.  De seguro que terminó el día agotado y con ganas de descansar.

Pero a la madrugada ya estaba orando, conversando con su ABBA. Estas horas de contacto con Él son importantes para sentirse “hijo” y para que su brújula esté siempre bien orientada al Proyecto del Reino, sin dejarse llevar por la aclamación popular ni siquiera por las necesidades que se seguían presentando en el mismo pueblo. Era consciente de que no se termina el sufrimiento y que tenía que seguir llevando la Buena Noticia a otros lugares, extenderla por toda Galilea.

Todo un excelente mensaje  el evangelio de este domingo que, unida a la inquietud paulina:  “Ay de mí si no evangelizare”    nos impulsa a seguir  en la vida cotidiana, la misión confiada a cada una/o de liberar, de buscar el mejor bien de las personas, de darles, por encima de nuestras depresiones, de nuestras ingenuidades, de nuestras debilidades, la BUENA NOTICIA: ¡Dios está cerca, Dios en  Jesús de Nazareth, comparte el dolor de la humanidad, Dios es compasivo y misericordioso,  DIOS NOS AMA!!!

                                                 

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