Feliz la que ha creído

Feliz la que ha creído

Por: D. Cornelio Urtasun

Es la última de las características descriptivas de la espiritualidad de Vita et Pax. Es el broche de oro con que se cierra la descripción del Carisma original del Instituto, que si se presenta como una ‘familia reunida por virtud y a imagen de la Santa Trinidad’, también aparece como una familia cuyo Padre es Dios, cuya Madre es la Virgen María.

Con su presencia y participación en la realización de las grandes etapas de la Historia de la Salvación, María, Madre de Jesús, es modelo de aquellos que en la Iglesia, engendran a Cristo en los hombres. La mediación de María ante Jesús ahora es como en la hora de Caná.

Feliz la que ha creído

San Juan (1,5,4) dice: “ésta es la raíz de nuestra victoria, nuestra fe”. Pocas cosas hay tan conmovedoras en la vida y ministerio de la Virgen, como su fe. Si los seguidores de Jesús, en la Iglesia primitiva se llamaban los “creyentes”, denominación a medida de la Virgen: fue la “creyente” por antonomasia. San Pablo (Rm 1,5) explica que es “la obediencia de la fe”.

Mirando el itinerario de María se constata que lo que su parienta le dijo: (Lc 1,45) “feliz tú porque has creído lo que se te ha dicho de parte del Altísimo”, es la constatación de aquella fulminante obediencia de la fe, con que María respondió al llamamiento del Señor.

Fe de María “ampliada”

Cree en la misión del ángel, en cuya “trastienda”, ve la mano de Dios.
Cree en su elección concreta para ser: virgen, madre, madre del Altísimo, a quien el Señor Dios le dará el trono de David, su padre (Lc 1,31-34).
Cree que el Espíritu Santo hará posible lo imposible. (Lc 1,34-37).
Cree que su esposo, por el camino que sea … creerá.
Cree que su parienta Isabel, va a ser madre, a pesar de todos los pesares y
cree con una fe heroica, caritativa, solidaria, contagiosa.
Cree en la trastienda del Decreto del empadronamiento.
Tiene la experiencia de fe en los Magos.
Tiene el regusto amargo de una fe, empapada en la sangre de los inocentes.
Le toca comer el pan del exilio, amasado con la fe en la fuerza salvadora, prometida a nuestro padre Abraham.
Toda la vida de la “Señora” será un vivir en estado de fe, de esperanza, de amor.

Disponibilidad de María

Cuando el ángel termina de anunciar y explicar el mensaje que trae, de parte del Altísimo, María responde: “he aquí la esclava del Señor; hágase en mí, según su Palabra”.

Hoy estas palabras no suenan bien. A nosotros, nos interesa el mensaje que contiene y que no es otro que el de la disponibilidad total que expresan: disponibilidad que fue el santo y seña de toda la existencia de María.

Disponible María en la Encarnación.
Disponible en el viaje a Belén.
Disponible en el nacimiento del Hijo.
Disponible en la huida y el exilio de Egipto.
Disponible en su regreso a Nazaret.
Disponible en el comienzo del ministerio evangelizador.
Disponible, en fin, en el Calvario y más
disponible, aún, en la espera Pentecostal.

 

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