Gente sencilla

Gente sencilla

Por: Mercedes Marín. Vita et Pax. Brasil.

Las lecturas de este domingo nos recuerdan   que si realmente el Espíritu de Dios vive en nosotras, alabaremos a Dios como Señor del cielo y de la tierra. Alabar al Señor del cielo y de la tierra requiere ser un alma “pequeña”, desprendida de nosotras mismas, abiertas a la contemplación de tantos rostros de manos vacías y corazones llenos de alegría.

Un alma “pequeña” o “la gente sencilla” de la que habla el evangelio, son la multitud de compañeros(as) de camino que no tienen bienes materiales y consiguen vivir mirando el cielo y agradeciendo la vida. Compañeros(as) que sienten y por eso viven la presencia de Dios en sus vidas. Ellos no cuentan más con las leyes o la justicia de los hombres, ellos saben y conocen lo que Dios desde su grande amor realiza en su favor.

Son los compañeros(as)  que hacen de su día a día una total referencia a Dios. El pan es fruto de Dios, el agua es el don de Dios, la tierra es herencia de Dios, el sol es el amigo de Dios…, todo lo que respira es obra de Dios. El Reino es una palabra incomprensible, la fraternidad es vivida sin muchas normas porque saben que agrada a todos(as) que quieren vivir en Paz.

Son los amigos que nos ayudan a estar más cerca del Padre porque están sedientos(as) para conocer y escuchar lo que El Hijo tiene para comunicar. Son los rostros fatigados por las desigualdades, los pequeños que tienden su mano hoy para nuestra Iglesia y nos envían  para la periferia a compartir el Mensaje de Amor.

Es el convite de Jesús actualizado… ¿estás cansada pero abierta a la novedad de Dios? ven y encontrarás descanso, si llegas sin arrogancia y humildad. Solo el alma mansa y humilde encontrará “en Mí” la sabiduría para caminar con las multitudes de compañeros(as), amigos(as) que sufren sin voz ni derechos respectados. Recuerda que son hermanos que incluyen en sus comunidades a todos(as) aquellos(as) que miran de cerca y hacen la experiencia de conocer lo que se da en el corazón de cada pueblo.

Mira cómo Jesús es Hijo y deja que Dios Reine en su vida: anunciando la Buena Noticia del Reino, el Discurso de la Montaña y caminando de un lugar para otro compartiendo con las personas pobres y abandonadas de su tierra. Jesús es tan feliz que todos(as) se paraban, se dejaban contagiar y le seguían. Compartía en la orilla del lago, en la sinagoga, en la montaña, en la casa del herrero y en la mesa de Marta. Toda su vida es la imagen del Padre y, por eso, los enfermos lo buscan y hasta hoy millones de personas encontramos en sus hombros el descanso y la vida.

En la sociedad de la copa mundial, del mercado, de las apariciones en los periódicos de los grandes ídolos…, desde nuestros sueños y pequeñez agradecemos la llamada de Jesús a saber de buena tinta los Secretos del Padre y vivirlos tornándonos HIJAS DE DIOS.

 

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