Hoy….

Hoy….

21º Domingo del T.O. Ciclo A

Por: Maite Menor Esteve. Vita et Pax. Guatemala.

Este domingo XXI el evangelio nos presenta una lectura en la que Jesús nos hace una pregunta, a la que solo se puede responder personalmente. Estando Jesús de camino por la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos qué se decía de él. Cuando ellos le informaron de los rumores y expectativas que comenzaban a suscitarse entre la gente, Jesús les preguntó directamente: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”.

Transcurridos veintiún siglos, cualquier persona que se acerca con interés y honestidad a la figura de Jesús, se encuentra enfrentada a esta pregunta: “¿Quién es Jesús?”. La respuesta solo puede ser personal. Hoy Jesús, a cada una y a cada uno, nos pregunta: ¿quién soy yo para ti? ¿Qué significo en tu vida? Hoy tenemos la oportunidad de dejarnos interpelar por esta palabra y dar una respuesta sincera, honesta y coherente.

¿Quién es Jesús? ¿Qué poder de atracción tiene, por el que tantos y tantas, le han seguido hasta la locura? Jesús el profeta que anunció la Buena Noticia, que con la libertad del Espíritu manifestó el proyecto de Dios sobre la humanidad, y que hoy, sigue peguntándonos ¿Quién soy yo para ti?

El tiempo, también, hace su camino y tal vez, nos acomodamos perdiendo la ilusión y la pasión de años anteriores. Puede, incluso, que lo hayamos convertido en un “objeto de culto” con el que tranquilizamos la conciencia pero, sin embargo, hemos olvidado su pasión por el Reino, su ternura para con los excluidos y su denuncia profética de las estructuras de opresión.

¿Es Jesús y su mensaje, lo más importante en nuestras vidas? o ¿hay otros mesías o dioses que creemos que nos salvan? Poder, prestigio, dinero, ser el centro, dominar a otros u otras… Hoy el evangelio nos invita a reconducir nuestra prioridad en la vida y preguntarnos qué o quién la mueve.

Si es Jesús nuestro centro, si es alguien importante y fundamental en nuestra vida, entonces en él encontramos la verdad, la razón de vivir y el camino. Si es real nuestra adhesión y seguimiento a Jesús, entonces hemos de creer en lo que él creyó; vivir lo que él vivió; dar importancia a lo que él se la daba; interesarse por lo que él se interesó; tratar a las personas como él las trató; mirar la vida como la miraba él; orar como él oró; contagiar esperanza como la contagiaba él, liberar como él liberó.

Hoy Jesús, se nos presenta y nos hace una pregunta: Y tú ¿quién dices que soy? Es el momento de revitalizarnos, de re-ilusionarnos con el mensaje apasionante de Jesús, con su vida, con su persona… Puede ser una buena oportunidad para dejarnos, nuevamente, seducir por él.

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