La vocación esencial

jueves, julio 6th, 2017

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad de Vita et Pax

“El laico o laica es una persona bautizada, discípula de Jesús y miembro del pueblo de Dios” (Cf. LG 31).

Hasta el Concilio Vaticano II a los laicos se nos definía por lo que no somos: ni sacerdotes ni religiosos. El Concilio buscó superar esta definición negativa para afirmar que el laico o laica es una persona bautizada, discípula de Jesús y miembro del pueblo de Dios.

Por el bautismo los laicos se convierten en hijos de Dios, miembros de Cristo y de su cuerpo, que es la Iglesia; son consagrados como templos del Espíritu y participan de la misma misión de Jesucristo.

La persona laica no sólo pertenece a la Iglesia sino que es Iglesia. La Iglesia no está plenamente constituida si, junto a los obispos, sacerdotes y religiosos, no existe un laicado adulto y responsable.

La persona laica está llamada a vivir su fe y misión cristianas desde una vida totalmente inmersa en las condiciones, relaciones y actividades propias de la sociedad en la que vive, es decir, en su profesión civil, en la vida familiar, en las relaciones sociales, políticas y económicas. De esta forma, está llamada a realizar en su vida la enseñanza de Jesús de ser fermento en la masa (Lc.13,21).

Según el Concilio Vaticano II: “A los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios. Viven en el siglo, es decir, en todos y en cada uno de los órdenes y ocupaciones del mundo, y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su existencia está como entretejida. Allí, llamados por Dios, para que, desempeñando su propia profesión guiados por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento”.

El papa Francisco lo dice una y otra vez, de una manera clara y contundente: el laico debe “primerear” para “hacerse prójimo”, con una especial atención a las “periferias existenciales”.

A su vez, las personas laicas somos movidas por una profunda espiritualidad. La espiritualidad laical es un modo de pensar, de decir, de estar en las situaciones de la vida cotidiana, preguntándose: “Y Tú, Señor, ¿qué harías en este momento, en esta dificultad, en esta situación?”. No se trata de repetir, sino de hacer memoria, de transmitir una visión de la vida, un estilo, un compromiso como el de Jesús.

Dentro del laicado han surgido los Institutos Seculares como Vita et Pax. Somos laicos, hombres y mujeres, que queremos vivir la consagración a Dios en medio del mundo, en la cotidianidad de la vida.

 

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo:vidapaz@vitaetpax.org

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