Lo decisivo es la compasión

Lo decisivo es la compasión

34º Domingo T.O. Ciclo A. Jesucristo, rey del universo

Por: Mª Auxiliadora Fernández Fernández.Mujeres y Teología. Ciudad Real.

Siempre me ha gustado celebrar esta fiesta de Cristo Rey. Y siempre, en este día, me hago la misma pregunta: ¿De verdad es Cristo el Rey y Señor de mi vida? Y a veces me quedo casi sin respuesta, o con una respuesta tenue….. Porque nuestro Dios es un Rey sorprendente. Un Rey radicalmente diferente a otros reyes que puedo conocer o leer en los cuentos. Un Rey muy especial, que huye de tronos y servidumbres y pone el centro de su realeza en el servicio y la compasión con las personas que menos cuentan o que nada cuentan para otros “reinados”. Así es nuestro Dios: Permanentemente es el Dios de la sorpresa, de la novedad y le encanta revolucionar el orden establecido, o lo “políticamente correcto”.

Una cosa buena tiene nuestro Dios. Bueno, tiene muchas cosas buenísimas nuestro Rey. Pero en el Evangelio de este domingo, creo que “se pasa tres pueblos”: Va y nos dice las preguntas del examen final. ¿Será para que no nos agobiemos con el examen? Tal vez sea para que lo vayamos preparando y hasta saquemos muy buena nota.

También uno de nuestros grandes místicos -San Juan de la Cruz-, nos adelantó el contenido del examen final: “Al atardecer de la vida, nos examinarán del amor”, afirmó, comentando justo el texto que hoy nos regala la Liturgia. “NOS EXAMINARÁN DEL AMOR”. Porque quien se atreve a amar sin límites, como nuestro Rey, no tiene por menos que “padecer-con” = “con-padecer”.

Tenemos, pues, muy claras las preguntas del examen, pues vamos a empezar o a continuar  preparándolo ya que llevamos ventaja al conocer de antemano las preguntas, para no conformarnos sólo con un simple “aprobado”.

En este examen final, lo decisivo va a ser la COMPASIÓN: Es claro que no se nos va a preguntar por cuántas misas hemos oído –que no celebradas-; por cuántos rezos llevamos en el cuerpo –que no por los ratos de oración y encuentro profundo con el Señor-; por cuántas veces hemos dejando de comer carne en Cuaresma –que no por otras abstinencias más costosas-….. Lo decisivo va a ser la COMPASIÓN.

Me quiero imaginar mi encuentro definitivo con el Señor y poder decirle: “Tu cara me suena”: Te he visto en los fríos pasillos de la cárcel, cuando me contabas tus grandes errores y me pedías comprensión y acogida incondicional. Te he visto en las vidas rotas de tantas personas enfermas por la sin-razón de la droga. Te he reconocido en quienes  nos atrevemos a llamar “sin papeles” o “ilegales”. Te he visto por la tele desnutrido por la tragedia del hambre. Te he tocado en los jóvenes con un futuro incierto por el drama del desempleo, o por empleos altamente precarios…..

Y también te he reconocido en tantas y tantas personas que están sedientas y hambrientas de justicia; personas que tienen un corazón que desborda misericordia; que continúan –sin tregua- en la lucha incansable por hacer posible tu sueño de un mundo en fraternidad, y me  ayudan cada día a no ceder al desaliento, y seguir apostando por la Utopía de tu Reino….. Personas que me saben a Ti

Y hasta me imagino que tú me puedas decir: Anda, pasa, que has aprobado el examen, y disfruta para siempre de mi presencia.

¡Muchas gracias, Rey y Señor de mi vida, por chivarme las preguntas del examen!

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