Que dé Vida a otros

Que dé Vida a otros

Domingo 26º del T.O., Ciclo C

Por: Paky Lillo. Vita et Pax. Alicante

“Había un hombre rico” y había un mendigo “llamado Lázaro”, nos dice Jesús en su parábola y ambos murieron. Al rico lo enterraron y a Lázaro los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Todo podría quedar ahí; al rico se le castiga por su abuso de riqueza y al pobre, por ser desdichado en la tierra, se le premia con el cielo.

Pero resulta que el corazón de Jesús, su misericordia, llega más allá del horizonte, que si pensamos que ahí queda todo es porque estamos realmente adormecidos, ciegos y sordos al mensaje de Jesús, ese mensaje alternativo que nos lleva más allá de lo visible, más allá de lo programable, más allá de lo previsible. Nos lleva a un nuevo horizonte de economía alternativa orientado a compartir lo nuestro, a renunciar a lo que es de los demás, a la solidaridad con el que pide o necesita de nosotros… sin que por ello tengamos que recibir algo a cambio, encaminado todo a abrir caminos de esperanza, de salvación.

La última palabra sobre la vida la tiene Dios y realmente pienso que no son las experiencias intensas y sorprendentes las que despiertan, las que devuelven la visión a unos ojos ciegos y hacen escuchar a unos oídos que sólo oyen; es el encanto de la vida cotidiana y la apasionante aventura que podemos vivir, puesto que en ella Dios nos muestra su amor, su cariño y su perdón. Nos abre las puertas de su Vida.

En nuestra vida diaria es donde se teje la eternidad.

El abismo que separa a aquellos que viven en la abundancia de los que carecen de medios de vida, es el mismo abismo que nos separa de la eternidad. Un abismo que es imposible de cruzar, cuando no somos capaces de dejarnos penetrar por la armonía del mensaje de Jesús, ese mensaje lleno de Vida a entregar, Vida para los otros. Un mensaje de misericordia, de interpelación por la igualdad de todas las personas, por la adecuada gestión de una creación que ha sido creada para todos.

Si no nos atragantamos con la visión que nos ofrecen los telediarios con sus imágenes de violencia, impunidad, paro, acosos, pobreza, muertes, corrupción… y el apunte importante de que la economía es lo más importante para la vida, situando en lugares lejanos la vida humana, la salvación y cuidado de los demás… Si no oímos los gritos de los que claman ayuda, menos lo hará la aparición de un muerto que seguramente le daremos una explicación científica o de ensoñación.

No le gusta a Dios la pobreza así como la riqueza abundante que pone en peligro la dignidad y la vida de los demás. Jesucristo entregó su vida y nos regaló Vida y Vida abundante pero para todos. Se reunía con ricos y pobres, pero buscando, reclamando la igualdad de todas las personas, el derecho que tenemos todos a disfrutar y ser felices, porque así lo soñó Dios.

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