Siempre en actitud de servicio

Eucaristía por Mª del Carmen Calabuig Sentandreu. Iglesia del Cementerio Municipal de Valencia.  9 de agosto 2019.

Por: M. Carmen Álvarez Ricart. Vita et Pax. Valencia

Llegó el día de la fe, de la esperanza y del amor total. Confiando en la palabra de Jesucristo, Pan de Vida, Resucitado y Resucitador, encomendamos de manera especial en esta Eucaristía a nuestra querida Carmen, o para muchos, Mary Carmen.

Hija única de Manuel y Carmen, integró armoniosamente su vocación personal de laica consagrada, con el cuidado de sus padres y el acompañamiento de ellos hasta el fin de sus vidas. En su plena juventud, a la hora de elegir el cauce de su entrega total, escogió el Instituto Secular Vita et Pax in Christo Jesu, fundado por el sacerdote secular D. Cornelio Urtasun, al que conoció siendo estudiante de A.T.S. en la Facultad de Medicina. Entendió claramente que el mundo era el lugar propio de su responsabilidad cristiana, y el lugar teológico de su consagración total. Escuchó al Señor que la llamaba por su nombre y le respondió un SÍ, que quiso inspirarse en el de María, la Madre de Jesús y de la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, para gloria de Dios Padre.

En el campo de la Enfermería primero, y después como Médico de cabecera ejerció en diversos lugares de los que destacamos, Ciudad Real en el pueblo de Cinco Casas, y en las guardias en otros pueblos de la contornada, a los que acudía de día y de noche, al volante de su coche, sin miedo a lo solitario ni a la oscuridad, siempre en actitud de servicio.

Como Médico internista, ejerció la profesión en Alcoy en el Hospital Verge dels Lliris, (Virgen de los Lirios) donde dejó huella en los compañeros que siempre le demostraron su amistad y cariño, y  en los pacientes a cuyo bien se entregó desde la ciencia y desde la humanización.

Muertos sus padres, su disponibilidad la llevó a Ruanda, al Centro Médico Social de Biryogo, Kigali, donde durante 11 años,  ejerció la Medicina y docencia en el mudo sanitario, en cuanto estaba a su alcance, además de gestionar proyectos en respuesta a tanta necesidad que le rodeaba. Desde allí nos llegan testimonios muy cálidos.

Como miembro de nuestro Instituto, identificada con su carisma y espiritualidad, aspiró a Vivir de la Vida de Jesucristo y trasmitirla, a tener su mentalidad y sus sentimientos, a contribuir a construir su Paz. Tuvo experiencia de vida individual, grupal y en su familia, a la vez que ejerció a nivel profesional, sus compromisos personales unas veces, e institucionales otras.Para la próxima fiesta de la Inmaculada, preparaba el 50 aniversario de su Oblación (o entrega plena),  pero una tremenda enfermedad la Esclerosis Lateral Amiotrófica o ELA, se cruzó en su camino y ha sido la mediación que la ha llevado a traspasar el umbral de la eternidad, por anticipado, a gran velocidad. Pedimos que goce ya de la Pascua definitiva.

Plenamente consciente de lo que la enfermedad le traía, experimentó que mientras el físico se deterioraba, se desmoronaba, el interior se robustecía y se reafirmaba y hasta muy entrado el proceso, pudo estar pendiente del bien de los y las demás. Nos ha manifestado claramente que ha sido feliz y que moría en paz. Ya al salir de Ruanda el 15 de octubre de 2018, hizo suyas aquellas palabras atribuidas a Santa Teresa, dirigidas al Señor: “Vuestra soy, para Vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí?”.

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