Una Pascua diferente

Una Pascua diferente

Jueves y Viernes Santo 2020

Por: Teresa Miñana. Vita et Pax. Valencia

Hemos vivido la Cuaresma como tiempo de preparación para el gran acontecimiento cristiano que es la PASCUA.

Hemos integrado en nuestra cotidianidad EL AYUNO, LA ORACIÓN Y LA LIMOSNA,

AYUNO de envidias, perezas y sentimientos de superioridad.

ORACION de acción de gracias que es reconocer los dones que el Señor nos ha regalado. Reconocer dones, no significa contabilizar las cualidades. Damos gracias porque tenemos todo: TECHO, como simbólica de todos los que nos han amado, acogido. PAN, como simbólica de todos los bienes y cuidados que tenemos. PALABRA, la permanente presencia del Señor en nuestras vidas.

LIMOSNA los servicios que hacemos y que nos mueven a mayor entrega a los hijos de Dios.

Estas actitudes cuaresmales nos ayudan a vivir el TRIDUO PASCUAL agradecidas y en profundidad.

JUEVES SANTO

Comenzamos haciendo referencia al texto del Ex. 12 cuando ofrece las prescripciones de cómo se debe celebrar la Cena Pascual y sus consecuencias:

“Este será un día memorable para vosotros y lo celebraréis como fiesta en honor del Señor, de generación en generación. Decretaréis que sea fiesta para siempre”.

De la Cena Judía pasamos a la Eucaristía. El Señor Jesús nos transmite la tradición, pero en lugar de cordero o cabrito sin defecto es el propio Jesús que se ofrece y parte y reparte su propia vida. Jesús el nuevo Cordero, signo de nueva liberación

Pablo en Cor 1, 11 hace de reportero de los acontecimientos que ocurrieron en la noche que iban a entregar a Jesús. Este acontecimiento es la institución de la Eucaristía. “Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este cáliz proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva”.

Jesús por coherencia y por amor incondicional al Padre y a sus criaturas va a la Pasión. Va a la Pasión porque las autoridades políticas y religiosas no lo aceptan y se entrega porque está implicado compasivamente con toda la humanidad. El es el Buen Pastor diferente del asalariado que huye ante el peligro. Jesús tiene una implicación compasiva.

El poder religioso mata a los profetas, Jesús experimenta la resistencia de muchos a la misericordia.

Jesús ama hasta el extremo. Manifestó su amor durante toda su vida, ahora va a manifestarlo de una manera total y absoluta. “Había amado… y demostró su amor hasta el final”, dos aspectos del amor de Dios manifestado en Jesús: amor y lealtad.

Juan pinta un cuadro que debe quedar grabado para siempre en la mente de los discípulos. Esa última acción de Jesús con los suyos tiene que convertirse en norma para la comunidad. El amor es servicio concreto y singular a cada persona.

En el Jueves Santo Jesús se muestra como un Mesías abajado, fruto de su gratuidad, libertad y compasión. Realiza gestos que lo definen:

  • Se quita el manto. El manto es signo de poder, Jesús se lo quita.
  • Se pone a lavar los pies a sus discípulos. Dios a los pies de la persona.

Dejar el manto significa dar la vida. El paño (delantal, toalla) es símbolo del servicio. Manifiesta cuál debe ser la actitud del que le siga: prestar servicio a la persona hasta dar la vida como Él.

Cuando termina el lavatorio, se pone nuevamente el manto, porque va a hablar como el Maestro: “Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os
he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros lo
hagáis también”.

Llamarle Señor es identificarse con Él, llamarle Maestro es aprender de Él, pero no doctrinas, sino su actitud vital. Los apostóles sienten la experiencia de ser amados, para poder amar a todos.

Reconocen los títulos, pero les dan un significado completamente nuevo. Le llaman “Señor”, no porque se imponga, sino porque manifiesta el amor, amando como el Padre. Su señorío no suprime la libertad, sino que la potencia.

Celebrar la Eucaristía es comprometerse con el gesto y las palabras de Jesús.  Jesús promete y da Vida definitiva al que es capaz de seguirle por el camino que marcó.

Toda la plenitud de Vida que él desplegó, la misma Vida de Dios, la comunica a todo el que acepta su mensaje. No al que es perfecto, sino al que, con autenticidad, se esfuerza por vivir con Él y como Él en la preocupación por las criaturas, aunque en el camino tropiece.

Jesús tiene la misma Vida de Dios, y todo el que le siga tendrá también la misma Vida, la definitiva, la trascendente,

Para hacer nuestra esa Vida, tenemos que aceptar la “muerte”, no la física, sino la muerte a todo lo que hay en nosotros de caduco, de terreno, de transitorio, de individualismo, de egoísmo. Sin esa muerte, nunca podrá haber verdadera Vida.

VIERNES SANTO

Pasión del Señor

Es el día de vivir intensamente nuestra fe. En el silencio.

La de Jesús es una pasión triunfal, en  la que Jesús asume la cumbre de su vida ofreciéndose voluntariamente, hasta la muerte. Es lectura desde la fe.

El viernes veneramos la cruz. Debemos ser muy conscientes de todo lo que esto significa:

  • Creer en un crucificado.
  • Adentrarnos en la pasión del Señor.
  • La Cruz de Jesús y la del mundo. Creer a pesar de la cruz, creer por la cruz de Jesús.
  • Aborrecimiento del pecado. Mis pecados matan y me matan.
  • Orar intensamente ante la Cruz, ponemos ante la muerte del Señor a todo el mundo creado. A todas las criaturas.

El Viernes Santo es el día de adorar en total silencio. Ante esta realidad de amor no hay palabras.

Contemplemos la Palabra, ahondemos en la lectura de la Pasión, haciendo una oración vivida.

Esta Pascua 2020, va a ser diferente. Tenemos en medio de todas nosotras la realidad del coronavirus. Parece que sea contradictorio: nosotros que somos tan potentes, tan seguros, con tanta capacidad de dominar y de programar… esta realidad que, de momento no podemos controlar, nos quita toda posibilidad de acción. Nos hace ver nuestra realidad  de criaturas, no somos las dueñas ni de la vida ni de la salud.

Quizá sea una oportunidad para situarnos como hijas de Dios, Padre Bueno que cuida de todas sus creaturas y para afirmarnos en la fe de que todo ocurre para nuestro bien.

Salud de los enfermos. Ruega por nosotros.

 

 

 

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