Vía Crucis de La Fraternidad Universal.
Por: M.Carmen Martín.Vita et Pax. Rwanda

Vía Crucis de La Fraternidad Universal

Vía Crucis de La Fraternidad Universal.
Por: M.Carmen Martín.Vita et Pax. Rwanda

Vía Crucis de La Fraternidad Universal

A partir de la Encíclica Fratelli Tutti

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Sueños en retroceso

Durante décadas parecía que el mundo había aprendido de tantas guerras y fracasos y se dirigía lentamente hacía diversas formas de integración. Por ejemplo, avanzó el sueño de una Europa unida, avanzó el anhelo de una integración latinoamericana, avanzaron los intentos de pacificación y acercamiento en algunos países y regiones… Pero pareciera que hoy, la historia da muestras de estar volviendo atrás. Los conflictos locales y el desinterés por el bien común son instrumentalizados por la economía global para imponer un modelo cultural único. Esta cultura unifica al mundo, pero divide a las personas y a las naciones.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ

Sin un proyecto para todos

Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar. No hay un proyecto para todos, al contrario, existe el descarte mundial; partes de la humanidad parecen sacrificables en beneficio de una selección que favorece a un sector humano digno de vivir sin límites. Un proyecto con grandes objetivos para el desarrollo de la humanidad suena a delirio. Aumentan las distancias entre nosotros, y la marcha dura y lenta hacia un mundo unido y más justo sufre un nuevo y drástico retroceso.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

Sin dignidad humana en las fronteras

Las personas migrantes cada vez son más, muchos escapan de la guerra, de persecuciones, de catástrofes naturales. Otros, con todo derecho, buscan oportunidades para ellos y para sus familias. Sueñan con un futuro mejor. A lo largo de su viaje, con demasiada frecuencia, experimentan la violencia, la trata de personas, el abuso psicológico y físico y sufrimientos indescriptibles. Para colmo, en algunos países de llegada, estas personas suscitan alarma y miedo… Nunca se dirá que no son humanos, pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se les considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Trascender un mundo de socios

La fraternidad universal nos llama a trascender un mundo de socios, de asociados por determinados intereses, y caminar hacia la amistad social, a promover a las personas e invertir a favor de los frágiles. Todo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado por ningún país. Una sociedad humana y fraterna es capaz de preocuparse por garantizar, de modo eficiente y estable, que todos sean acompañados y cuidados, según sus necesidades, en el recorrido de sus vidas.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • QUINTA ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Promover el bien moral

Hemos vivido mucho tiempo de degradación moral, por eso, volvamos a promover el bien, para nosotros mismos y para toda la humanidad, y así caminaremos juntos hacia un crecimiento genuino e integral. Cada sociedad necesita asegurar que los valores se transmiten, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la corrupción en sus diversas formas, la indiferencia y, en definitiva, una vida cerrada a toda trascendencia y clausurada en intereses individuales. Entre estos valores a transmitir se destaca la solidaridad.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO A JESÚS

Un corazón abierto al mundo entero

Es posible pensar un mundo abierto que tenga lugar para todos, que incorpore a los más débiles y que respete las diversas culturas. Todo ser humano tiene el derecho de encontrar un lugar donde pueda, no solamente satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia, sino también, realizarse integralmente como persona; y a nosotros nos corresponde respetar ese derecho. Nuestros esfuerzos ante las personas migrantes que llegan pueden resumirse en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

 

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Conflicto y miedo

Guerras, atentados, persecuciones por motivos raciales o religiosos… las situaciones de violencia van multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podríamos llamar una ‘tercera guerra mundial en etapas’. Por otra parte, hay miedos ancestrales que no han sido superados y llevan a crear nuevas barreras para la autopreservación, de manera que deja de existir el mundo y únicamente existe ‘mi’ mundo.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS PIADOSAS MUJERES

Las religiones al servicio de la fraternidad

Las distintas religiones, a partir de la valoración de cada persona humana como criatura llamada a ser hijo o hija de Dios, ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia en la sociedad. El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace por diplomacia, sino que el objetivo es establecer amistad, paz, armonía, en un espíritu de verdad y amor. Los creyentes pensamos que, sin una apertura al Padre de todos, no habrá razones sólidas y estables para la fraternidad.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Sin un rumbo común

En el mundo actual los sentimientos de pertenencia a una misma humanidad se debilitan, y el sueño de construir juntos la justicia y la paz parece una utopía de otras épocas. Vemos cómo impera una indiferencia cómoda, fría y globalizada. En este mundo que corre sin un rumbo común, se respira una atmósfera donde la distancia entre la obsesión por el propio bienestar y la felicidad compartida de la humanidad se amplía hasta tal punto, que da la impresión de que se está produciendo un verdadero cisma entre el individuo y la comunidad humana.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

La ilusión de la comunicación

Con frecuencia, en la comunicación digital se quiere mostrar todo, y cada individuo se convierte en objeto de miradas que hurgan, desnudan y divulgan de manera anónima. Las relaciones digitales, que eximen del laborioso cultivo de una amistad, de una reciprocidad estable, e incluso de un consenso que madura con el tiempo, tienen apariencia de sociabilidad, pero no construyen verdaderamente un ‘nosotros’ … Hacen falta gestos físicos, expresiones del rostro, silencios, lenguaje corporal y hasta el temblor de las manos porque todo habla y forma parte de la comunicación humana.

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  • UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ 

La pandemia que nos azota

La pandemia ha desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto las falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido las agendas, proyectos, rutinas y prioridades. El dolor, la incertidumbre, el temor y la conciencia de los propios límites hacen resonar la llamada a repensar nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y sobre todo el sentido de nuestra existencia.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Derechos humanos no suficientemente universales

En el mundo de hoy persisten numerosas formas de injusticia, nutridas por visiones antropológicas reductivas y por un modelo económico basado en las ganancias, que no duda en explotar, descartar e incluso matar al ser humano. Todavía hay millones de personas obligadas a vivir en condiciones similares a la esclavitud, existe la trata de personas, concurren guerras solapadas, muros que separan…

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • DECIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

La peligrosa indiferencia de no detenerse

En la Parábola del Buen Samaritano, Jesús cuenta que había un hombre herido, tirado en el camino, que había sido asaltado. Pasaron varios a su lado, pero huyeron, no se detuvieron. Eran personas con funciones importantes en la sociedad, que no tenían en el corazón amor por el bien común. Pero uno se detuvo, le regaló cercanía, lo curó, se ocupó de él. La Parábola nos advierte sobre ciertas actitudes de personas que solo se miran a sí mismas y no se hacen cargo de las exigencias ineludibles de la realidad humana. Hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo.

 

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

Y ésta es una historia que se repite

Puestos en camino nos chocamos con el hombre herido. Hoy, y cada vez más, hay heridos. Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo. Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente. Nuestras múltiples máscaras, nuestras etiquetas y disfraces se caen. Es la hora de la verdad, ¿nos inclinaremos para tocar y curar las heridas de los otros? ¿nos inclinaremos para cargarnos al hombro unos a otros? Este es el desafío presente, al que no hemos de tenerle miedo.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

  • DECIMOQUINTA ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

Caminemos en esperanza

A pesar de tantas sombras densas que no conviene ignorar, es bueno hacerse eco de tantos caminos de esperanza. Porque Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien. La esperanza nos habla de una realidad arraigada en las profundidades del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y de los condicionamientos históricos en los que vive. Nos habla de una sed, de un anhelo de plenitud, de un querer tocar lo que llena el corazón y eleva el espíritu… La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna. Caminemos en esperanza.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36)

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