Vivir como seguidoras de Jesús

Vivir como seguidoras de Jesús

Domingo 14º del T.O. Ciclo C

Por: MaJesús Antón. Vita et Pax. Teruel

El domingo pasado se nos hablaba de la libertad que exige el seguimiento de Jesús y hoy, de las condiciones o radicalidad que conlleva ese seguimiento.

Ya en Lc. 9, 1-6, Jesús hizo un primer envío de los doce con lo cual quedaba simbolizado el pueblo de Israel compuesto por las 12 tribus. Desde la elección de los primeros discípulos en el capítulo 5, Lucas muestra en su evangelio que Jesús ha elegido a hombres corrientes e imperfectos que le acompañarán con admiración, pero sin comprenderle ni entender nada de su novedad del Reino. Parece ser que los doce discípulos que escogió Jesús no daban la talla.

Ahora designa a otros setenta, hombres y mujeres, para que colaboren con su proyecto del Reino. Hay una alusión a la universalidad del mensaje de la vocación y urgencia del anuncio. Lucas indica que en la  mente de Jesús todo Israel y todo el mundo está  implicado, -hombres y mujeres- en el trabajo evangelizador. Las mujeres discípulas aparecen en toda la obra de Lucas.

Las recomendaciones de Jesús en el evangelio de hoy  son clave de todo anuncio del mensaje cristiano, son condiciones mínimas que debemos tener todas/os seguidores de Jesús:

“De dos en dos”. Según el modo de pensar de la época, el testimonio de una persona no era suficiente, no era creíble, era necesario que el testimonio fuera respaldado por una segunda y hasta por una tercera. En una sociedad cada vez mas individualizada, el Señor no nos envía en solitario, nos envía de dos en dos, tres, cuatro… para apoyarnos, animarnos, dándonos estímulo unas a otras, sabiéndonos y sintiéndonos comunidad (eclesial, familiar, ciudadana…) compartiendo juntas la misión o proyecto común.

“Poneos en camino itinerante, es la clase de vida que eligió Jesús, nada se puede comunicar desde una cómoda instalación personal. La  disponibilidad y la movilidad son exigencias básicas.

El testimonio no ha de ser solo con palabras, sino también con el modo de ser que Jesús indica: “ni talega, ni alforja, ni sandalias”. La novedad del Reino no requiere demasiadas infraestructuras.  Al igual que Jesús sus seguidores debemos adoptar el mismo estilo de vida itinerante y pobre. Es imprescindible la pobreza material.  Llevan  la mejor riqueza que ofrecer: la paz y la salud.

Hemos de ser gente de paz, que busca la paz y la justicia entre los pueblos, fieles al proyecto de Jesús y su Reino y fieles también a los hombres y mujeres de nuestro mundo.

Valdría la pena analizarnos hoy, cuál es el monto de la bolsa, el tamaño de la alforja y las sandalias que necesitamos para nuestro trabajo misionero, y si damos la talla en el seguimiento de Jesús.

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