Yo voy a intentarlo…

Domingo 4º de adviento – Ciclo A

Por: M. Carmen Nieto León. Mujeres y Teología de Ciudad Real.

No confiéis en los ídolos, ¿para qué? ¿Por qué? ¿No os habéis enterado de que la Virgen va a concebir? ¿No habéis caído en la cuenta de que Dios se va a hacer uno de tantos? ¿No veis que el Amor viene a la Tierra? No confiéis en ídolos falsos, que prometen tu bienestar a costa de tu hermano y de tu hermana, no permitas que esos ídolos les machaquen y les hieran de formas tan diversas como por ejemplo poniéndole cuchillas para que no se acerquen a nosotros, para que no huyan de su destino de miseria y pobreza, no permitas que les priven de los derechos fundamentales como es el acceso a la salud. No, no busquéis soluciones en ídolos que lo que pretenden es imponer la avaricia, el egoísmo y el despilfarro por encima de las personas, por encima de la transcendencia, por encima de los sentimientos, por encima de la felicidad y del AMOR.

La Virgen está en cinta, preñada de esperanza, de amor, de hermandad, de consuelo, de rebeldía… y José descubre a Dios en ella, a pesar de su desconfianza, de su cabreo de sentirse engañado…. Cuando él descubre a Dios, ya no importa a lo que se tenga que enfrentar, no importa que su estilo de vida cambie radicalmente, no importa que todos se rían de él, que su familia no le entienda. No importa. Da igual. Porque cuando descubres a Dios todo cambia en tu vida, todo tiene un nuevo sentido, la vida se llena de amor, pero un amor que es vida, que busca vida y que lucha por la vida de TODAS las personas que habitamos el planeta. Cuando descubres a Dios tu vida es plena.

Pero esa vida y ese amor no consiguen la plenitud mientras el hombre siga permitiendo la muerte prematura de tantas personas en las guerras de Oriente Medio, en las guerras de África. El niño que va a venir sufre con tantas personas que se mueren de hambre, que no tienen trabajo, que viven en la calle, tantas personas que no tienen quien les escuche, quien les reconozca en su dignidad, quien les llame por su nombre… tantas personas excluidas y echadas del Sistema. Sistema que tiene que permitir y facilitar que todos seamos felices y podamos tener nuestras necesidades personales cubiertas, sino  ¿para qué queremos los gobiernos y las estructuras en la sociedad? ¿Para que se enriquezcan en sí mismas? ¿Para que no nos ayuden y nos saquen de nuestras casas? ¿Para que con sus leyes y normas nos priven de la vida que Dios nos ofrece?

Hay que estar preparadas para la venida del Enmanuel porque, a pesar de todo, cuando llega  Dios a tu vida, nos pasa lo que a José, llega a tu vida la esperanza, la fuerza, la rebeldía, el coraje de enfrentarte a todo y a todos para gritar que el niño que espera María es de Dios, que todos deberíamos creerlo, soñarlo, descubrirlo. Y así todo cambia y así la fuerza del Espíritu te empuja a cambiar el mundo, a cambiar tu entorno, a salir al encuentro de los que están solos, sufriendo injustamente, y mostrarles que Dios es Amor, que Dios trae la liberación a su pueblo y que esa es la llamada que hoy nos hace; que liberemos a su pueblo oprimido por el ansia de poder de los Mercados y por la sinrazón desmedida de un puñado de Opulones que no ven más allá de sus propios intereses.

¡Qué suerte haber soñado con el ángel del Señor y haber descubierto a Dios!

Intentemos llenar la vida de esa alegría y ese amor que nos ha de caracterizar a los cristianos y cristianas. Yo voy a intentarlo…

 

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