Aquí estoy para hacer tu voluntad

Aquí estoy para hacer tu voluntad

IV DOMINGO DE ADVIENTO 2018

Por: Teresa Miñana. Vita et Pax Valencia

Me gusta mucho comenzar este comentario invitando e invitándome a  cantar un canto particularmente de Adviento: “La Virgen sueña caminos, está a la espera, la Virgen sabe que el Niño está muy cerca” y gracias a María nosotros también sabemos que  ese Niño viene a nuestra puerta y llama.

Este Jesús es el que el pueblo esperaba, el que tenía que venir, pero tenemos que subrayar que el evangelio insiste en que este Jesús no es como lo esperaban, ya que no se muestra como rey en un palacio, sino en el establo de Belén.

Qué tiempo el Adviento tan lleno de esperanza! La profecía de Miqueas nos habla que de Belén, nacerá un salvador de la estirpe de David,  saldrá el jefe de Israel y que El será nuestra paz.

Nuestro carisma nos ayuda, nos empuja a ser vida, llena de esperanza, y ser artífices de paz, en medio de un mundo violento, insolidario, descreído. Pero para dar testimonio de este Niño, con el que nos queremos identificar, solamente hay una posibilidad: los hechos, las acciones que nos lleven a “pasar haciendo el bien”, sin esperar nada a cambio porque la “recompensa” ya la tenemos en nuestro propio ser: somos hijos de un Padre lleno de misericordia y perdón.

Estas acciones, este comportamiento al estilo Jesús, exige  vivir una entrega permanente para hacer la voluntad de Dios.

El texto de Hebreos lo expresa así:

“No quieres sacrificios ni ofrendas…”

“No aceptas holocaustos ni sacrificios…”

La auténtica  oblación es la que Jesús dice y hace:

“Aquí estoy para hacer tu voluntad”

También se preocupa de dejarnos su herencia cuando nos enseña a orar: “Hágase tu voluntad”

Una de las figuras más importantes del Adviento es María, Nos cuenta el Evangelio que se puso en camino y fue aprisa para atender, para acompañar a Isabel. Es el saludo de Isabel:  “Dichosa tú que has creído”.

Voy a aprovechar un comentario que José Antonio Pagola publicó de este texto evangélico  hace tiempo: “Las dos, Isabel y María, van a ser madres. Las dos van a colaborar en el plan de Dios. No hay varones. Zacarías ha quedado mudo. José está sorprendentemente ausente”.

En esta escena todo gira alrededor de María y de Jesús, su imagen brilla con sus rasgos más genuinos, que Pagola nos invita a reflexionar:

María, la creyente. Isabel la declara dichosa porque ha creído. Su grandeza le viene por haber acogido con fe la llamada de Dios a ser Madre del Salvador, con una confianza  sin límites en Dios.

María, la evangelizadora. Esa es su gran misión y servicio. Lleva consigo la persona de Jesús y su Espíritu.

María,  portadora de alegría. “Alégrate… el Señor está contigo”. Desde una actitud de servicio, María irradia la Buena Noticia de Jesús.

La salvación que Dios nos ofrece exige una respuesta: darnos a nosotras mismas, esta es la actitud de la persona proyectada hacia lo divino. Sólo así podremos ser coherentes para poder decir:

Aquí estoy para hacer tu voluntad.

 

Esta es también la actitud para preparar nuestra IX Asamblea General:

Vita et Pax, un camino de fraternidad en el mundo

Acojamos a este Salvador que tanto necesitamos y tanto necesita el mundo de hoy. Nosotras, como María,  estamos todas invitadas a ser creyentes, evangelizadoras y portadoras de alegría.

Estas actitudes vividas en familia y en todos nuestros ámbitos de relación serán la mejor felicitación de Navidad del 2018

 

 

 

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