Talitha kumi, levántate

jueves, junio 21st, 2018

13º Domingo T.O. Ciclo B

Por: Ascensión de Vicente. Vita et Pax. Madrid

Seguimos con el tiempo ordinario en el que se nos van presentando los diferentes  pasos de Jesús en su vida pública de los que sabemos que “pasó haciendo el bien curando las dolencias”. El Evangelista Marcos nos sigue llevando de la mano en ese camino que Jesús siguió. Tenemos delante un tema que siempre ha planteado interrogantes y que sigue siendo de gran actualidad. Es el tema de la VIDA-MUERTE.

Es verdad que los adelantos técnico-sanitarios y biológicos que las ciencias modernas nos han traído, hacen que la vida se prolongue, que la esperanza de vida sea cada vez más alta y esto con una buena calidad de vida que se da en los países desarrollados, pero constatamos al mismo tiempo que en los que están en vías de desarrollo no se puede hablar de la misma manera, la vida es más frágil y todos los componentes no se dan con la misma fuerza.

Pero la muerte tiene su lugar importante en el desarrollo humano en el mundo. Todo lo creado, naturaleza, el ser humano son finitos. La naturaleza muere y vuelve a la vida, pero los humanos, no importa a qué edad, mueren también. Las enfermedades, los accidentes, las violencias y guerras acaban con el ser humano, a pesar de todos los adelantos que la ciencia nos va trayendo, el hombre-mujer muere en todas las edades.

Las lecturas de este domingo nos ofrecen una reflexión importante de cómo Jesús afronta esta realidad de la muerte. En este caso una joven de 12 años ha muerto, pero Él la devuelve a la vida: “Talitha kumi, levántate, y la niña se levantó y se la dio a sus padres”. “Dios no es un dios de muertos, sino de vivos”. Al jefe de la Sinagoga Jesús le exigió Fe y eso es lo que hoy se nos exige  también a nosotros en los momentos en que nos dirijimos al Señor pidiéndole auxilio. La fe es un elemento que no podemos obviar en nuestra relación con el Dios de la vida.

En la primera lectura el libro de la Sabiduría nos plantea el cómo es Dios de cara a este tema. “Dios no hizo la muerte ni la destrucción, todo lo hizo para que subsistiera”. Hemos sido los humanos los que hemos introducido el mal en el mundo, por lo que la responsabilidad es nuestra. Corregir los desvíos que lleva consigo el mal, las injusticias, los odios, las envidias, el ansia de poder, es un deber de toda persona humana, y un compromiso que no debemos eludir los cristianos sino comprometernos a fondo para que en el mundo haya mas igualdad,  justicia, Paz. Temas tan desviados de su verdadero sentido.

Dios ama la vida, por eso Jesús sana, devuelve a la vida y quiere que todos trabajemos y colaboremos para que haya vida y la haya en abundancia. ¿Qué significa esto en la realidad actual? Nos lleva a un compromiso por todo lo que aporta vida: la solidaridad, el compartir, el sanar las heridas, el cuidado de la naturaleza, todo ello significa VIDA.

Las injusticias, las violencias, el hambre, eso conduce a la muerte. Por tanto, qué invitación se nos ofrece en este domingo. Qué nos dice la Palabra de Dios.

En la segunda lectura contemplamos otro tema que va unido al anterior, LA GENEROSIDAD, al estilo de Jesús, “quien siendo rico se hizo pobre, para que nosotros con su pobreza nos hagamos ricos”.  Insiste sobre la igualdad, pues se trata de nivelar, no siendo necesario que nos hagamos pobres, sino iguales. ¿Cómo estamos en este tema, tanto a nivel general, como individual? ¿Cómo gestionamos los bienes que poseemos, tanto personales como colectivos? Aquí se nos plantea cuál es nuestra actitud frente a estos dilemas, por una parte vemos que las altas políticas no hacen gran cosa de cara a la nivelación, sea a nivel de países como queda dicho o en el terreno de lo individual.

El Mensaje que las Sagradas Escrituras presentan, incide siempre en lo mismo, el cristiano está llamado a trabajar, a colaborar en la creación de un mundo más humano y fraterno, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, el Evangelio y las Cartas Apostólicas. Jesús fue hombre de palabras y de obras, hablaba y presentaba su mensaje con claridad, pero sobre todo actuaba. Para Jesús el tema de la vida fue crucial, saliendo al paso de todo aquello que producía muerte a ser creador de Vida.

Hoy metidos en el siglo XXI estamos llamados con la misma fuerza a ser creadores de vida, en el hoy de cada día, podemos hacerlo desde las pequeñas cosas de la vida diaria, acompañando, compartiendo, dando una sonrisa y en tantas  oportunidades que se nos presentan, sin olvidar los grandes problemas que acechan a la humanidad, como son el hambre, las injusticias, la violencia, las guerras, lo que debemos denunciar.

Que el Dios de la vida nos ayude, y que María que supo estar cerca del hijo, que supo darle la vida, nos acompañen.

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