La valentía de una mujer

Por: Secretariados de Formación y Espiritualidad. Vita et Pax.

María recibe su vocación a través del ángel y ella se turba (Lc 1,26-38). Tal vez, se había habituado a un cierto tipo de vida de oración, de piedad, de compromiso, de escucha de la Palabra… pero ahora siente que Dios tiene otro plan para ella y es necesario que deje –como le sucedió a Abraham- las seguridades y se abandone a una acción de Dios diferente. Se turba pero se sobrepone.

María es una mujer del Espíritu y respondió a su don con su propia vida, una vida sencilla, más sencilla incluso que la mayoría de las nuestras. La presencia del Espíritu rodea su vida de pueblo concreta, particular, llena de momentos de alegría y sufrimiento intensos, junto con largos días de cotidiana rutina.

El Señor que la ha mirado se le manifiesta y la pone en situación de libre elección: 1,30-31. Dios despliega un exquisito respeto por nuestra libertad y por la libertad de María y ella responde con valentía “hágase”. María acepta la misión, pero no deja que la historia la lleve y la traiga a su antojo. No se confía a un destino ciego. Ella asume las riendas de su vida. Por eso, aún en el riesgo de lo desconocido, planifica, pregunta, piensa… el resto, Dios, a través de la vida misma, lo irá diciendo…

La duda inicial de María estaba bien fundada porque su elección trastocaba su vida. No era una supermujer heroica sino una aldeana de pueblo, aunque atenta a la llamada de Dios, y esta llamada la arrancaba de su segura vida privada. El escenario no es el templo con su culto, sino su propia morada, un espacio femenino, en la aldea. La respuesta de esta sencilla mujer, inaugura un nuevo capítulo de la historia de Dios con el mundo. Dios sigue llamando a toda la gente, a todas las mujeres y las dota para su propia tarea en la continuación de la historia de gracia y llama en medio de la familia, del trabajo o de la vida social, en el pueblo, en el barrio, en la ciudad…

La vocación comienza con un encuentro con Dios en lo profundo del ser propiciado por el Espíritu. Recordar que la decisión de esta mujer no es una reacción pasiva, tímida, sino un acto libre y autónomo alienta y respalda nuestros propios esfuerzos de mujeres para asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas.

Si quieres ir descubriendo lo que Dios espera de ti, te ofrecemos acompañamiento vocacional a través de nuestro Secretariado de Espiritualidad. Puedes ponerte en contacto con:

M. Carmen Martín Gavillero. Teléfono 678 89 88 38.

M. Jesús Antón Latorre. Teléfono 660 76 91 28.

Dirección de correo: vidapaz@vitaetpax.org

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