Brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz

martes, diciembre 3rd, 2013

Domingo 2º de Adviento, Ciclo A

Por: Rosamary González. Vita et Pax. Tafalla (Navarra)

En este 2º domingo de Adviento nos llega la Palabra a través del profeta Isaías con un mensaje de esperanza; describe una imagen tan idílica que nos da una sacudida interior si la comparamos con la realidad que vivimos cada día: países en guerra, desastres naturales en los que mueren miles de personas, familias con varios miembros de ellas desaparecidos y en la más absoluta pobreza. Millones de personas en paro viviendo precariamente de las pequeñas ayudas que reciben y obligados a acudir a comedores sociales si quieren sobrevivir; numerosos ancianos que están solos y desatendidos; y otras muchas situaciones que todas y todos conocemos y nos angustian al ver tanto sufrimiento.

Entonces, ¿cómo entender esta lectura?, ¿nos puede dar pistas para vivir con esperanza este tiempo de adviento?. Lo primero que se me ocurre es que el anuncio del profeta Isaías  no se corresponde con nuestras conductas cuando decimos que poco podemos hacer para cambiar estas situaciones; cuando no las miramos de frente dejándonos  guiar por nuestros miedos, nuestras egoísmos, nuestra falta de cuidado por la naturaleza, nuestros deseos de venganza, nuestro rechazo y desconfianza a lo diferente, nuestro afán de poseer a costa de lo que sea.

Isaías nos anuncia la llegada del Reino, ve a Cristo, el Salvador: “brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz”. ¡Cuántas veces hemos contemplado esos pequeños brotes enraizados en árboles viejos, casi secos, pero que renacen de nuevo y nos anuncian una nueva vida!, y esta vida de Jesús estará habitada por el espíritu del Señor: ”espíritu de ciencia y discernimiento, espíritu de consejo y valor, espíritu de piedad y temor del Señor”.

También en el mundo en el que vivimos hay muchos hombres y mujeres que, sin apenas hacer ruido, van creando fraternidad, trabajan por la paz como fruto de la justicia, aman y cuidan a la madre tierra, y nos ayudan a entender cómo podemos hacer presente ese Reino HOY y a eso  nos invitan las lecturas: A la conversión, como nos apremia Juan el Bautista, porque sin la conversión y sus frutos no podemos preparar el camino del Señor.

Hoy es una llamada especial a construir el Reino desde nuestra raíz, que no es otra que Cristo Jesús. Si nos dejamos habitar por su espíritu y estamos inmersas en la realidad cotidiana dejándonos afectar por lo que ocurre a nuestro alrededor, nuestra vida irá cambiando en pequeños gestos de solidaridad, de sencillez, de acogida, de construir la paz, de búsqueda de la justicia, de comprensión… Un largo camino por recorrer si de verdad queremos que “el Reino venga”.

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