Cuaresma de Jesucristo, Cuaresma de la Iglesia

Cuaresma de Jesucristo, Cuaresma de la Iglesia

Por: D. Cornelio Urtasun

La Cuaresma, nombre casi mítico. Descarto toda explicación, que puede estar de más, sobre su significado y orígenes y nos basta tener en cuenta que hoy, como ayer y anteayer, en la Iglesia, la Cuaresma es continuación de aquel período de 40 días y 40 noches vivido, celebrado por vez  primera, por Jesucristo en el Desierto, a donde fue conducido por el Espíritu y donde estuvo plenamente dedicado a la oración y a la penitencia, en la total separación del mundo.

Cuando Jesucristo inició su Cuaresma o cuarentena, no “inventó” esa costumbre de los 40. Se la encontró ya hecha, entre otros, en Moisés (Ex 24,18, 34, 28;  Deut  9,9) y Elías 1 Reyes  19,8). ¿Por qué  40 días?.  Es una razón, que yo sepa, no ha revelado a  nadie. 

LA CUARESMA DE LA IGLESIA

Apenas vuelve Jesucristo al Padre, los Apóstoles,  recibido el Espíritu Santo, celebran el “Día del Señor” cada semana. Pero una vez al año, lo celebran con solemnidad y gozo incontenibles: es la celebración de la PASCUA:  del PASO de cada año del Señor.

Suave, inconteniblemente, a esa celebración de la PASCUA, se le pone un tiempo de preparación y cuaja la CUARESMA que, poco a poco, se llena de celebraciones, de sentido, de trascendencia.

No es solamente la Pascua de Jesucristo Cabeza, sino que es celebrada la Pascua de todo el Cuerpo Místico: la de Jesucristo Cabeza, la de sus miembros, los cristianos. Y reviviendo todo el itinerario de Jesucristo, la Iglesia aprende que a la Pascua de Jesucristo se llega por el camino real de la cruz.

La cruz recuerda que Jesucristo no solamente anduvo por el camino  real de la cruz, sino que también nos dejó enseñanzas preciosas sobre ella. Y así nos invita a leer, en la cabecera de cada Cuaresma, la perícopa de Mt  6,1-6. 16-18.  que trata de los grandes quehaceres de la Cuaresma:      ORACION, PENITENCIA, LIMOSNA.

LA SANTA CUARESMA, PRIMAVERA DEL ESPÍRITU

¿Cómo ve la Iglesia la Cuaresma? Hacemos un pequeño recorrido por algunos de los textos reveladores de este tiempo cuaresmal. En la oración colecta del Dom. I de Cuaresma, oramos según el texto de la traducción castellana, con estas palabras: “Al celebrar, una vez más, la santa Cuaresma…”. Es una bella y clásica manera de designar este tiempo privilegiado. Pero hay algo más hermoso, expresado en el texto latino que llama a la Cuaresma: Sacramento de la Cuaresma o Sacramento Cuaresmal.

Es evidente que la Iglesia no emplea, aquí, la palabra “Sacramento”, en sentido estricto. Pero teniendo en cuenta lo que la Iglesia entiende por Sacramento: señal visible de una realidad invisible, llama a la Cuaresma  SACRAMENTO, de la misma manera que llama a la Iglesia: “SACRAMENTO universal de Salvación”. Esto es: que la Iglesia no solamente es signo o señal de Salvación sino que, en cierto modo,  la causa,  por  virtud de su Esposo y Fundador Jesucristo.

De la misma manera, la Cuaresma, no solamente es signo de tentación  superada, de santidad viviente, de Conversión verdadera, de oración entrañable, de amor sincero,  sino que al mismo tiempo, causa, en sus celebraciones cuaresmales, esos efectos.

Lo que dice la Constitución S.C. (n 7 /9, 12 y 10)  acerca de la máxima, eficacia de santificación que tiene la Liturgia, repitiendo la enseñanza de Pío XII en la M.D .se debe  aplicar a la Cuaresma y sus celebraciones. Tienen ellas, la eficacia singularísima de causar en nosotros lo que celebran: la santidad, la conversión, el amor, la superación de la tentación, la Transfiguración. De ahí que  la Iglesia llame a la Cuaresma  el SACRAMENTO DE LA CUARESNA. Y  es que en realidad lo es.

                                    ARCO TRIUNFAL DE LA PASCUA

Si sorprende la Iglesia llamando a la Cuaresma SACRAMENTO CUARESMAL, también es emotivo ver a la Iglesia, entretenida en mostrarnos este tiempo,  como el ARCO TRIUNFAL de la PASCUA. Y así aparece la  Cuaresma, como se puede comprobar,  en los diversos textos de la Liturgia, comenzando por el miércoles de Ceniza…

No he hecho referencia a las Preces de la Liturgia Laudativa, llenas de esta misma fe de la Iglesia;  son de factura de hoy… y quizá un poco menos expresivas de  la fe de la Iglesia de todos los tiempos. Leyéndolas, con amor y en profundidad, aparece la fe de la Iglesia de todos los tiempos. Según la cual: Cuaresma. Pascua, tiempo Pascual, Pentecostés, forman una unidad admirable, que hoy llamamos: Misterio Pascual, en  el que se entra por la Pasión, se muere en la Cruz, se resucita con y en Jesucristo y se vive la “novedad” de los que han recibido la Vida Nueva. Y que recibirán la unción  del Espíritu Santo, en el Santo Pentecostés.

LA CUARESMA ¿RECUERDO O PRESENCIA DE JESUCRISTO?

¿Contamos con un Jesucristo que estuvo o con un Jesucristo que está? ¿El Jesucristo que nos preside, es uno que nos amó hasta el extremo, murió, resucitó y se fue al cielo, o un Jesucristo  que nos ama, padece, muere, resucita y nos resucita y nos llena de su Espíritu?.

Es un tema central. Vital. Decisivo. Poco a poco se va, se va abriendo camino … Pero, queda mucho que andar. Jesucristo, como explicaba Pío XII (M.D.) continuaba, en estos misterios celebrados, el camino de infinita misericordia, iniciado en los días de su vida mortal…

En cada Cuaresma, revivimos los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, celebrándolos y, al mismo tiempo, los celebramos reviviéndolos, no olvidamos que no podemos, ni podremos hacerlo, lo que Jesucristo hizo pero, simultáneamente, estamos más que pendientes de lo que Jesucristo hace y quiere hacer.

El texto de San Pablo, Col 1,24: “Cumplo en mi cuerpo, lo  que falta  a la Pasión de Jesucristo, por su Cuerpo que es la Iglesia”. Tantos piensan que la Pasión de Jesucristo, comenzó en la tarde del Jueves Santo y acabó en la del Viernes Santo. Y estando  a lo que dice Heb 10,7,9 y el salmo 39, la Pasión de Jesucristo comenzó en el momento de bajar al seno de María.

La Iglesia, consciente de ello, nos brinda, cada año, una oportunidad  de revivir los sufrimientos redentores de Jesucristo, en la celebración  de cada cuaresma. Todo ello en una perspectiva pascual.  Como explica San Pablo a los Romanos, sobre todo, si compartimos su Pasión y Muerte, es para compartir, igualmente, su Resurrección.                                  

LO QUE QUEDA DE LA CUARESMA

La Cuaresma es el tiempo de la PENITENCIA, con sus ayunos, con sus abstinencias…   ¿Tiempo perdido? ¿No supimos celebrar la Cuaresma?…

Hoy tenemos un cristianismo mas  “ilustrado” ¿Sabemos más, acerca del Misterio de Cristo y de su sacrificio pascual? ¿Lo vivimos más a fondo?.  Por sus frutos se conoce la calidad del árbol.

                                    EL QUEHACER DE LA CUARESMA

. “Orar  como Dios manda”
. “Ayunar y  perfumaos…”
. “Hacer limosna con humildad y amor”
. “Hacer la justicia para no ser vistos” (Mt 6, 1-6.16-18)

Programa eternamente válido, como dijo Pablo VI: para todos los que queremos ser “alpinistas del espíritu” y “desarrollar la consagración bautismal por la participación en la Cruz y Victoria de Jesucristo”.  Es el camino de la civilización del AMOR.

 

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