Grupo Vida y Paz Barcelona

Grupo Vida y Paz Barcelona

El día uno de octubre iniciamos el nuevo curso el Grupo Vida y Paz de Barcelona. Estábamos al completo y lo hicimos de una manera especial, con un retiro sobre espiritualidad, lo titulamos: El Espíritu nos hace nacer de nuevo. Este título nos pone en camino para transitar el nuevo curso que tenemos por delante con energía, con la fuerza de Dios, con su Espíritu.

El retiro lo dividimos en tres partes. La primera la dedicamos a rastrear la presencia del Espíritu por toda la Escritura, iniciando desde el Génesis. En hebreo, la palabra espíritu ruah expresa, en principio, viento. En relación a la persona expresa respiración, aliento, hálito… Para Israel, el Espíritu es la fuerza de Dios que da vida y transforma al individuo. El hombre y la mujer que viven según el Espíritu se dejan tomar, sondear y transformar por el Espíritu de Dios. Por eso, concluimos esta parte compartiendo cómo percibíamos cada uno y cada una la presencia del Espíritu en nuestra vida.

En la segunda parte reflexionamos sobre la espiritualidad de Vita et Pax. Cómo el carisma es una experiencia del Espíritu que lleva al fundador a releer el evangelio de forma novedosa. Cada carisma tiene un núcleo central, un motivo dominante que explica, en síntesis, quizá en una frase, el talante esencial. Es el móvil fundamental y la razón de ser del Instituto. Lo que lo alienta, lo que le da impulso. El carisma de Vita et Pax lo expresaba así el P. Cornelio, su fundador: “Fundados en una interpretación concreta de Jn 6,57, llegábamos a la conclusión de que lo nuestro era vivir de la Vida de Jesucristo, como éste vive de la de su Padre. El Carisma esencial del Instituto es VIVIR DE LA VIDA DE JESUCRISTO”.

Por tanto, la espiritualidad del Instituto es esencial y vitalmente cristocéntrica, de ahí que estuvimos largamente meditando en Flp 2,1-11: tened los mismos sentimientos que Cristo Jesús…

Para los miembros del Instituto, de manera especial, Jesucristo es la Vida y la Paz, por eso, en la tercera parte del retiro profundizamos sobre la espiritualidad de la vida que surge de la contemplación de Dios, quien se nos revela como el Dios de la Vida y de su Hijo Jesús que vino a traer vida y vida en abundancia (Jn 10,10) y reflexionamos también sobre la espiritualidad de la paz, la paz del Reino de Dios no es solamente la ausencia de guerra, es expresión de una sociedad justa y solidaria, donde abunda la vida para todos.

Concluimos con el compromiso de ser testigos de la Vida y de la Paz de Jesús allí donde nos encontremos: en la familia, en el trabajo, en la parroquia, en la compra, en la fiesta… y con el compromiso de ayudarnos unos a otros porque no caminamos solos. La existencia de estos pequeños grupos donde se comparten la fe y la vida alientan el caminar cotidiano.

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