La vida llama a mi puerta, me está llamando…

La vida llama a mi puerta, me está llamando…

Domingo 16º del T.O. Ciclo B

Por: MaJesús Antón. Vita et Pax. Madrid

Los apóstoles están en plena actividad, llenos de entusiasmo y con ganas de contarle a Jesús las tareas que les ha encomendado (evangelio del domingo pasado). Y Jesús les dice: venid vosotros aparte a un lugar solitario a descansar. A Jesús no le preocupa solo el contenido de la enseñanza, de nuestros trabajos, sino, cómo va nuestra misión, la calidad de nuestro testimonio, cómo está nuestro ser. El mismo Jesús que les empuja a la actividad, les lleva ahora a dedicarse a ellos mismos, y no solo al descanso sino a dar sentido a lo que hacemos.

Del texto llama la atención dos cosas importantes: el descanso y la compasión.

En medio del descanso Jesús ve una multitud que les busca, que van como ovejas sin pastor, desorientados por la vida, con hambre. A Jesús le importa cómo vive la gente,   él nunca les va a abandonar,  no es indiferente a ninguna realidad, por eso, el estar apartado no le impide ver lo que pasa a su alrededor, les enseña con calma y les alimenta con su palabra.

Si el domingo pasado Jesús los envía de dos en dos a la misión, despojados, sin alforja ni dinero, ligeros de equipaje, este domingo los prepara para compartir la vida y las preocupaciones de todos los hombres y mujeres que encuentren en los caminos. ¡Hay tanto por hacer!

En una vida de seguimiento a Jesús no se pueden separar estas dos dimensiones: Acción-Contemplación.

El encuentro con Dios en lo más íntimo nos mantiene los ojos bien abiertos, nos lleva a no quedarnos en la superficie  de las cosas y ver la realidad que nos rodea, nos alienta a escuchar el clamor y dolor de las gentes que vagan hoy sin horizonte por el mundo. Un mundo en el que Dios sigue  presente y nos pide que,  como a su Hijo, se nos conmuevan las entrañas.

Parecen lecturas apropiadas para el verano: descansar, compartir experiencias, alimentarse interiormente para salir al encuentro de la gente que nos está esperando, pero, como les pasó a los discípulos, con la misma exigencia que Jesús les pidió ir a descansar, nos dice a nosotros/as: ¡miradlos, como vagan sin sentido!

“…la vida llama a mi puerta, me está llamando…me pide manos tendidas, me pide tanto…”

 En el descanso también pasa Dios…

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