Nuestra lógica y la lógica de Jesús

Nuestra lógica y la lógica de Jesús

11º Domingo, T.O. Ciclo C

Por: Concepción Ruiz Rodríguez.Mujeres y Teología. Ciudad Real

Nos molesta, nos inoportuna, no está socialmente aceptado rodearse de ciertas personas. A veces, aunque creemos tener las ideas claras y hablamos de integración, no vemos bien que nuestros hijos e hijas frecuenten ciertas compañías, por lo que puedan pensar los de fuera, por las malas influencias que puedan recibir, etc.

Eso mismo le sucedió a Simón cuando vio que aquella “mujer pecadora” entró en su casa y colmó de detalles a su invitado Jesús de Nazaret.

Simón, como buen fariseo que era, estaba más preocupado por las apariencias y el cumplimiento de la ley que por la coherencia de vida. Jesús comenzaba a ser un personaje conocido, Simón debía sentir cierta curiosidad por él. Lo invitó a comer porque esto le daría también algún prestigio.

De pronto, se presenta en la reunión una mujer, además pecadora (un doble estigma en aquella época ser mujer y pecadora), sin ser invitada, ni autorizada, sin avisar, en una comida donde sólo había varones. Y se deshace en atenciones hacia Jesús. Importándole muy poco lo que puedan pensar y murmurar los que allí estaban. Haciendo caso omiso a las costumbres de la época, arriesgándose a que la echaran de aquel lugar, …

Algo grande debió ocurrir en la vida de esta mujer para comportarse así. ¿Qué descubrió, qué sintió, que retornó a su corazón?

Seguramente el encuentro personal con Jesús de Nazaret le devolvió su dignidad de mujer y de persona, se sintió valorada, respetada, perdonada, amada. Su corazón se llenó de paz y agradecimiento. Sería que hasta ahora nadie la había tratado con tanta dignidad, con tanta delicadeza.

Y ella responde con un derroche de caricias y ternura hacia Jesús. Es una desmesura de agradecimiento. Jesús valora minuciosamente cada detalle y lo expresa en voz alta para dar cuenta de ello a los demás y así autorizar cada gesto de la mujer hacia él. Y establece una comparación entre la actitud que Simón tiene con él y la actitud de la mujer.

Es una comparación entre lo viejo y lo nuevo. Esta es la nueva ley que Jesús quiere, su nueva lógica. Cambiar el corazón, abrirnos al encuentro personal con él, sólo así el cumplimiento de las normas, de lo externo, tendrán sentido. Ya lo dice S. Pablo en la carta a los Gálatas “El hombre no se justifica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús”.

Tranquilizamos nuestras conciencias cumpliendo normas y preceptos, pero nuestros corazones están gélidos. Es momento de revisar las actitudes fariseas de nuestras vidas. Hoy se nos invita a acoger lo diferente, a ser portadores y portadoras de la misericordia de Dios a los demás, a revisar nuestras lógicas y prioridades, a confiar y apostar por el cambio de las personas, a sabernos perdonados y agradecer ese perdón, a cultivar la amistad con Jesús de Nazaret, a anunciar y trabajar por el Reino, especialmente con los estigmatizados de la sociedad, sintiéndonos acompañados por él. Desde esta lógica cada día se nos presenta como una nueva ocasión para amar, para sembrar y cultivar semillas del Reino.

 

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