¿Qué no hemos entendido después de veintiún siglos?
III Domingo TO.
Por:Maite Menor Esteve.Vita et Pax. Guatemala

¿Qué no hemos entendido después de veintiún siglos?
III Domingo TO.
Por:Maite Menor Esteve.Vita et Pax. Guatemala

 

Textos Litúrgicos:

Jon 3,1-5.10
Sal 24
1Cor 7, 29-31
Mc 1,14-20

Las lecturas de este III domingo nos llaman a la conversión, al cambio, no podemos seguir, los que creemos en el Dios que Jesús nos mostró, viviendo en la injusticia y tolerándola en la realidad en la que vivimos. El Dios revelado por Jesús quiere una vida digna para todos y todas ¿Qué no hemos entendido después de veintiún siglos?

¿Cómo es posible que los que decimos creer en Dios sigamos mirando para otro lado? ¿Cómo es posible que dirigentes eclesiales sigan sirviendo a “dios” y al dinero? La pandemia ha sido implacable, pero los más vulnerables se han llevado la peor parte. ¿Quiénes levantarán la voz por los que no la tienen o se les niega que hablen?

Hoy el evangelio de Marcos relata que cuando a Juan el bautista lo arrestaron, Jesús se marchó a Galilea a proclamar la Buena Noticia. “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”. Y llama a sus discípulos y discípulas para que se involucren en el gran proyecto de humanizar la vida.

Hoy Jesús nos llama, una vez más, a sumarnos a su causa, la causa del Reino, de la defensa de los más vulnerables, de los más pequeños, de los marginados por cualquier causa, nos invita a seguir humanizando la vida de tantos y tantas que viven indignamente o son marginados por su credo, raza, color, sexo, género, por su pensamiento, por su orientación sexual, etc., en definitiva, por todos aquellos a los que no se les respeta sus derechos humanos. ¡Qué gran paso sería el que todos los que nos decimos cristianos, nos comprometiéramos con el respeto a los DDHH!

A la mayoría nos deslumbran las grandezas y nos gusta la buena vida. ¡Ojalá Todos y todas pudieran tenerla! Eso sería lo ideal porque la vida buena debiera de gozarla la humanidad completa. El problema, es que solo unos pocos viven a costa de millones de personas. Hace pocos días leía que en esta pandemia de la Covid, los multimillonarios, se han hecho mucho más multimillonarios, mientras que tantísimos que ya vivían en pobreza, se han hecho más pobres, ¿serán capaces de mirar a los que necesitan algo de lo mucho que ellos tienen?

La conversión a la que somos invitadas hoy, exige romper con el pasado o presente de injusticia, bien por omisión o por complicidad con la misma. Jesús nos llama, una vez más, a la trasformación de la realidad en la que vivimos, nos llama a comprometernos con la justicia del mismo modo como se comprometió él. ¿Seremos capaces de abrir nuestros oídos para escuchar su llamada?

Nuestro mundo vive en la injusticia, en la mentira, en la apariencia… y la conversión a la que somos llamadas es a vivir los valores del Reino: la compasión, vivir en la verdad y trabajar por la justicia. ¿Dejaremos nuestras “redes” y seguiremos a Jesús como hicieron sus discípulos? La que tenga oídos para oír que oiga.

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