“Señor…, te quiero abandonar…”

“Señor…, te quiero abandonar…”

Domingo 1º de Cuaresma, Ciclo C

Por: M.  Carmen Nieto. Grupo Mujeres y Teología. Ciudad Real

Moisés consuela a su pueblo, les recuerda cómo el Señor les liberó de la esclavitud de los egipcios. Moisés dice que el Señor, escuchó su voz, vio la opresión, su trabajo y su angustia, y con fuerza les sacó de esa situación de sufrimiento y de indignidad. Este razonamiento de Moisés nos ayuda a vivir y situarnos en los tiempos actuales, en estos momentos de tanto frío, de tanto desencanto, de tanta pobreza de miras, de tanta desesperanza…, en estos momentos en los que las personas, y su bien vivir, no somos el objetivo principal de los gobiernos, ni de las instituciones,… Y, en este momento, ¿qué pinta Dios?

Hay casi seis millones de personas a las que les debe costar tener confianza en Dios, claro, les debe costar confiar en Él a los que no tienen trabajo, le debe costar a la familia que desahucian, a las personas que no tienen dónde vivir. El trabajo, además de ser fuente de ingresos para todas las personas, es fuente de autoestima, le da contenido a tu proyecto de vida, te hace sentir útil. 5.965.400 millones de personas, el 55% jóvenes, eso no lo tienen. No pueden tener confianza en Dios. Es normal que ante esta situación la tentación sea alejarse de Él, de su mensaje, es normal, ¿o no?

Yo, que no dependo de nadie para vivir, al menos de momento, ni para pagar mis gastos, muchas veces también he tenido esa tentación de alejarme… de abandonar el barco, de dedicar mi tiempo a otros dioses, a otras cosas menos complicadas, menos difíciles. Porque me cuesta entender y palpar el dolor y el sufrimiento de  tantas personas por carencia de los bienes necesarios para vivir, incluido el afecto. Me duele ver tanto individualismo, tanta corrupción, tantos privilegios para unos pocos que, por ser unos sinvergüenzas, se apropian de lo ajeno con el objetivo de acumular sin freno lo que para otros es esencial para vivir. Por lo tanto, entiendo que haya muchas personas que tengan la tentación de alejarse de Dios…

Pero cuando me paro a estar con el Señor, cuando le dedico tiempo a la oración, cuando mi corazón, y mi cabeza, toman conciencia de su proyecto de Amor, entonces ya me doy cuenta de que no puedo abandonar, de que hoy la fe cobra más sentido que nunca. Al igual que Moisés recurro a Él, a la seguridad de que Él no es ajeno a lo que nos está pasando. Él está a nuestro lado y nos va a ayudar a atravesar estos tiempos a pesar del dolor del Mundo, o justo por ese dolor, lo único que me queda claro es que tengo que permanecer en su amor, porque ese amor es el que se multiplica, el que hace que la vida de todas las personas tengan el mismo valor, de que nos ayude a entender que la tarea es poner a las personas por encima de todo y eso significa que lo importante no es el dinero, ni el déficit, ni la deuda, ni la prima de riesgo…

Lo importante son las personas, todas las personas, las que estamos en crisis en los países del primer mundo, las que siempre han estado en crisis en los márgenes de nuestra sociedad, las que viven en los países empobrecidos. Todas las personas. Y entonces la tentación de huir desaparece…, al menos de momento… porque Dios me quiere a su lado, me quiere un montón y cuenta conmigo para estar al lado de las personas que tanto están sufriendo, para que le ayude a gritar que Él está a nuestro lado, “está conmigo en la tribulación”, y que los seres humanos estamos llamados a ser felices, todos, sin excepciones. Y en ningún sitio encuentro el consuelo que encuentro con Él.., y entonces…, me quedo…

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